Cola, que así se llama nuestro protagonista de hoy, había perdido sus dos patas delanteras y pensaba que nunca más iba a poder caminar con normalidad.

Después de que un vecino le atacara por mordisquearle los zapatos, el animal había quedado impedido, y su dueño, viéndose incapaz de cuidar de su mascota decidió llevarlo a un refugio para que cuidaran de él. Y precisamente ha sido allí donde Cola ha recuperado no solo la movilidad absoluta, sino también las ganas de 'reír' y volver a jugar.

Unas prótesis de plástico cedidas por una protectora tailandesa tiene la culpa de que su historia haya tenido un final más que feliz y esté conmoviendo a cientos de internautas que no pueden reprimir una media sonrisa al ver la reacción del animal al estrenar sus nuevas patas. 

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