Hace algunos días, un hombre entraba en un bar de Barcelona y se pedía un pincho de tortilla. Dentro de la barra, aunque a su misma altura, la camarera de origen chino se estaba tomando un café. En un descuido, el cliente vació unos polvos en la bebida de la mujer que, pocos minutos después, comenzó a sentirse mal, hasta que terminó desmayándose.

El hombre simuló ante el resto de clientes interesarse por su salud y entró dentro de la barra. Sin embargo, lo que estaba haciendo era buscar la recaudación del día para robarla. En total, se llevó unos 2.000 euros aprovechando que había drogado con burundanga a la camarera del local, que no recordaba nada cuando volvió en sí.

Esta semana, el ya conocido como ladrón de la burundanga ha reaparecido y lo ha hecho en Mislata, en la provincia de Valencia. Su víctima ha sido otro negocio regentado por ciudadanos chinos y el modus operandi, el mismo: aprovecha un descuido de la víctima para echarle la droga en la bebida, en este caso un refresco, y cuando esa persona queda KO, aprovecha para robar.

El terror de los chinos

John, la víctima de este segundo robo, explica que "me bebí la Coca Cola y ya no recuerdo nada más. Se llevó el dinero del cambio, la caja y una bolsa, unos mil euros". La segunda aparición del ladrón, siguiendo los mismos parámetros que la primera, volvió a ser efectiva, por lo que todo hace indicar que volverá a actuar de nuevo.

Por eso, la comunidad china se ha puesto en alerta y ha difundido la imagen de este delincuente entre sus miembros. Todos tienen ya en su móvil la fotografía del ladrón para poder identificarlo cuando entre en alguno de sus establecimientos.

La policía, por su parte, ya ha identificado al ladrón y está trabajando en su detención. El hecho de que haya actuado en dos puntos de la costa mediterránea podría indicar que vive allí o se desplaza hasta ese lugar por trabajo habitualmente, aunque no se han producido filtraciones para tratar de detener al ladrón cuanto antes.