El somormujo lavanco es un pato que parece un señor, un caballero de esos que pintaba el Greco, con sus golas en el cuello. Un ave grácil y elegante, de pico apuntado y cuerpo alargado muy frecuente en lagunas y marismas de la Península Ibérica; siempre que sean de aguas abiertas, medianamente profundas y con presencia de peces. Se puede reconocer por su píleo negruzco que se prolonga con dos penachos por la parte posterior

Como podemos observar en este vídeo de la Fundación Aquae, el mayor integrante de la familia de los zampullines y somormujos tiene la costumbre de sumergirse —de somormujarse— y nadar sin apenas esfuerzo en busca de alimento. Pero fuera del agua se muestra pesado y poco diestro. Como consecuencia del posicionamiento tan retrasado de sus patas tiene serias dificultades para volar o andar, por lo que no suelen hacer grandes migraciones.

Del somormujo lavanco también es llamativo su cortejo nupcial en el que macho y hembra se entregan a una danza armónica en la que, cara a cara, se contonean mientras agitan sus cabezas al unísono. Un ritual que incluye movimientos de cuello, el despliegue del su plumaje cefálico y la entrega simbólica de algas recogidas del fondo.

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