Son muchos los animales que, con el paso del tiempo, van cambiando de hábitat o incluso de ‘casa’. La nécora es un claro ejemplo de mudanzas y de vida nómada. Según el profesor González-Gurriarán, para crecer muda de caparazón once veces solo en su primer año de vida.

Como vemos en este vídeo de la Fundación Aquae, la nécora es un crustáceo decápodo donde el primer par de patas son pinzas y el último una suerte de paletas para además de andar, volar en el agua. Aunque lo más sorprendente de la nécora puede que sean tanto sus ojos rojos carmesí y como sus patas de extremos azules.

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