En términos generales, podemos decir que las aves son bastante ‘trabajadoras’ cuando se trata de buscar comida. Sin embargo, algunas son más listas y, aplicando la ley del mínimo esfuerzo, consiguen comida sin grandes aspavientos.

Si existen algunas a las que el mar ayuda a alimentarse, esas son las aves vadeadoras como el correlimos tridáctilo. A este astuto pajarillo, las olas le ponen el alimento en bandeja: procurando siempre no mojarse las patas, busca los moluscos, gusanos e insectos que la bajamar le ha dejado. 

En este vídeo, ofrecido por la Fundación Aquae, vemos que también nosotros, sin darnos cuenta, le ayudamos, porque el correlimos tridáctilo, con tal de hundir poco el pico, acude a nuestras huellas, donde su alimento le queda más cerca.

También se podría decir que el sol y la luna, gracias a la acción de las mareas, colaboran con el correlimos. 

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