Hay especies cuyas características físicas o fisiológicas nunca dejarán de sorprendernos. Y ese es precisamente el caso del lagarto ocelado, cuyas condiciones pueden cambiar según el lugar en el que resida.

Así pues, el ocelado tiene manchas azules bordadas de negro que lleva a lo largo del cuerpo y que varían con la edad y el lugar. Es más oscuro donde más llueve y tiene menos dientes en los ambientes más áridos.

Esta especie también dilapida uno de los debates de los españoles: ¿mar o montaña? Al lagarto ocelado se le puede ver en casi toda la Península Ibérica, ya que se trata de una especie que lo mismo habita en una montaña que a la orilla del mar, o incluso en las islas atlánticas.

En este vídeo, ofrecido por la Fundación Aquae, podemos ver que, para refugiarse, puede utilizar las madrigueras de los conejos o las huras excavadas por él mismo, además de las grietas de los muros en los cortinos de los campos.

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