Hay ocasiones en que el mundo de las aves nos da una lección a los humanos. Y esta es una de ellas. Es el caso del avetorillo, la garza más pequeña de Europa. A la hora de los cuidados familliares, el macho y la hembra se reparten prácticamente por igual las tareas. El nido suele construirlo el macho sobre el agua con diversos materiales cercanos, pero el proceso de incubación de la cría le corresponde tanto a él como a la hembra, al contratrio que en muchas otras especies. Además, ambos cuidan a sus polluelos, lo que permite que en apenas un mes ya estén completamente desarrollados.

Al avetorillo le gusta la intimidad. Por lo general se suelen reproducir en solitario, salvo algunas veces en las que, de forma excepcional, lo hace en pequeñas agrupaciones bastante inconexas.

Como podemos ver en este vídeo ofrecido por la Fundación Aquae, al avetorillo le gusta también la soledad mientras pesca; suele esconderse entre las zonas cercanas al agua para apoderarse de insectos, peces o ranas.

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