La igualdad a la hora de tener descendencia parece estar muy bien representada entre los jilgueros lúganos.  El macho es el encargado de darles de comer los primeros siete días; después serán ambos padres quienes se encarguen de la alimentación de los polluelos una semana más.

Si nos fijamos en este vídeo de la Fundación Aquae sabremos que el macho es el que tiene la mancha negra de la cabeza y la hembra, la más clara, el pecho rayado. 

Hay más curiosidades a parte de la alimentación. No se sabe muy bien de dónde procede su nombre. Puede referirse a ‘lugareños’ (aves que habitan siempre en el mismo lugar) o proceder del latín ‘lucanus’ (aves que cantan al amanecer).

Si quieres ver un lúgano puedes hacerlo en otoño e invierno en cualquier lugar del territorio nacional, aunque  son más comunes en los Pirineos y mitad norte.

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