El pequeño estaba jugando en un solar de El Albujón, en Cartagena, cuando se introdujo en la tubería. Sobresale menos de un metro, pero tiene más de dos de profundidad. En la pared contraria los bomberos excavaron para introducir en esa parte una sierra de sable y empezar a cortar el PVC. Aliviada la presión del tubo, pudieron girar el cuerpo y fácilmente extraer al niño. Ahora cabe preguntarse por qué en esa arquete no había una tapa. Nadie la tapó antes de que el pequeño cayera. En el solar hace años que se paralizaron unas obras y ahora quedan lo que debían ser las canalizaciones convertidas, en ocasiones, en trampas potenciales para la vecindad.

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