La mayoría de animales que conocemos tienen un altísimo nivel de actividad física, así como de movimientos y desplazamientos entre varios entornos, pero siempre hay excepciones.

Una de ellas es la salamandra, tan sedentaria que casi no se mueve del sitio. Pero, aun siendo nuestro anfibio más terrestre, se desplaza en otoño para parir en los arroyos. En este vídeo de la Fundación Aquae podemos ver que esta es su estación preferida y le encanta caminar sobre las hojas mojadas por la lluvia.

Si algo destaca de la salamandra es su belleza. Sus manchas, que pueden ser amarillas, anaranjadas y rojizas, así como su estructura y el color de su piel te darán pistas sobre si es venenosa o no. 

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