Se aproxima su época. Suele ser por el Pilar cuando se empieza a oír el gruir de las grullas a kilómetros de distancia gracias a su tráquea retorcida, que actúa de caja de resonancia.

Y si eso te parece espectacular, aún no sabes nada. Cuando las grullas quieren aparearse, despliegan una serie de bailes, saltos y estiramientos de varias partes de su cuerpo, aparte de que su gruir sigue escuchándose a kilómetros de distancia. El esfuerzo merece la pena porque las grullas son aves monógamas y viven siempre con la misma pareja.

Llama la atención no solo su 'baile' sino también su píleo rojo, que no tiene plumas, sino una piel coloreada como la de un indio.

Puedes ver más vídeos como este en la web de la Fundación Aquae.

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1comentario
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios