Resulta tan difícil vivir en el océano cuando bajan las temperaturas y llegan los temporales y los arados del otoño que hay especies que han dejado a los juveniles a pasar el invierno en los charcos intermareales, esas guarderías de agua, roca y luz en la que nadan estos días los alevines de mújoles y de salpas.

En este vídeo, ofrecido por la Fundación Aquae, vemos que estos corales blandos, que también se dan en nuestros charcos intermareales donde siempre parece primavera, conviven con blénidos agarrados al fondo, liebres de mar, y Palythoas. Este cabozo o budión no sabría vivir en otra parte.

Cuando las gaviotas se llevan en el pico a las estrellas de mar volando, la estrella se parte el brazo a voluntad, por autotomía, para caer de nuevo a estos charcos intermareales que deja en la tierra el océano, más que las nubes.

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