Las mantelinas se han adaptado a vivir en los puertos, esas habitaciones del mar en tierra. En este vídeo, ofrecido por la Fundación Aquae, las vemos fuera, en Gran Canaria, de noche, a muy poca profundidad, como en el fondo de una piscina.

Tienen forma de mariposa y, con los brazos abiertos, la longitud que va de una de nuestras manos a la otra. Por debajo parece la cara oculta de la luna, con sus cinco pares de hendiduras branquiales.

La mantelina nada como si volara, igual que un mantel tendido al viento, moviendo las aletas pectorales por pasos, primero una aleta; luego la otra.

Para la cría, se acercarán a la costa las mantelinas como si anhelaran una vida más terrestre. Pero su cielo es el mar, y su casa, la arena.

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios