Se llama 'Verrückt' y, con sus 51 metros, es el tobogán acuático más alto del mundo. Su nombre, traducido al español, quiere decir 'loco', un sustantivo que sin duda entenderán los que se animen a subirse en el flotador que deslizará a los valientes de nuevo hasta el suelo. 

La peligrosidad de la atracción la ha convertido en una de las más solicitadas en el parque acuático Schlitterbahn, en Kansas City –Estados Unidos–, lugar al que el pasado domingo acudió un legislador estatal de Kansas junto con su familia. Uno de sus hijos, Caleb Thomas Schwab, de 10 años, falleció en este lugar en circunstancias que aún no han sido aclaradas.

Winter Prosapio, portavoz del parque Schlitterbahn, confirmó que el niño murió en la atracción 'Verrückt'. El recinto permaneció cerrado tanto el domingo como el lunes, y la familia del chico pidió que se respetara su intimidad en un momento tan triste como el que estaban pasando. 

Para subir a la atracción hay que subir nada menos que 264 escalones. Después, el visitante monta en una especie de barca con capacidad para tres personas que le traslada a sus ocupantes hasta el final del recorrido. Antes de volver a tocar tierra firme, deberán bajar los 51 metros de caída del tobogán, que en todo momento va recubierto por una malla protectora. 

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