Israel se considera un país rodeado por enemigos. Y la mayoría de sus vecinos consideran a Israel un enemigo que tiene que desaparecer. La guerra en Gaza, la represión de los palestinos en Cisjordania, las ofensivas en el sur del Líbano y los bombardeos en Yemen son solo algunos de los frentes que Israel mantiene abiertos contra las organizaciones que considera enemigas. Pero hay más frentes posibles, hasta un total de siete. Todos estos países forman parte del Eje de la Resistencia. Una coalición de gobiernos y milicias paramilitares respaldados por Teherán que tienen como enemigo común Estados Unidos e Israel. Y si excluimos a los palestinos, todos comparten la confesión religiosa chiita. Una rama del islam que tiene su centro espiritual en Irán.

Además de Gaza, Cisjordania y el sur del Líbano, donde está el foco actualmente, los otros frentes estarían en Siria e Irak, que representan la retaguardia y la última línea de defensa de Irán que es el impulsor de milicias terroristas como Hezbolá y protector de Hamás y el principal enemigo regional. Pero Irán, además, supone una amenaza al máximo nivel para Israel ya que siguen con un programa nuclear que, según los países occidentales, podría servir para desarrollar armamento nuclear. Y la cosa es que este eje de la resistencia se ha reforzado desde la invasión de Gaza, movilizándose en respuesta a los ataques israelíes contra Hamas, lo que ha abierto múltiples frentes que han obligado a Israel a operar en un conflicto geográficamente asimétrico. De hecho, desde abril, la cúpula del ejército israelí ha aprobado planes para un escenario de guerra múltiple, sin escatimar en potencia o extensión, considerando que la guerra no es solo en los frentes más cercanos, sino en los siete escenarios de conflicto, incluyendo Irán, que necesita ganar, sea cual sea el precio. La gran pregunta ahora es si el gobierno de Netanyahu está dispuesto a enfrentarse a todos estos frentes simultáneamente, con el riesgo de catapultar a Oriente Medio hacia un escenario de guerra global sin precedentes.