Con 245 gramos de peso y una esperanza de vida de un día, nadie sabía que Saybie había llegado al mundo con más fuerza que nadie. Tras veintitrés semanas y tres días en el vientre de su madre se precipitó el parto y tuvieron que practicarle una cesárea de urgencia. A pesar de tener el tamaño de una manzana, la pequeña siguió luchando varias semanas en la UCI. Su familia y sus enfermeras celebraban los pequeños milagros de cada mes que era aumentos de peso de medio kilógramo que llenaban de esperanza y de vida. Ahora, cinco meses después, ha alcanzado los 2'2 kilogramos y, por fin, le han dado el alta. Está en casa con sus padres, acostumbrándose a su nuevo entorno. Una increíble historia que la ha convertido en el bebé superviviente más pequeño del mundo.

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