Jamal tenía 13 años cuando huyó de Afganistán. Su madre desapareció en las montañas y él abandonó solo su país. Hoy tiene 15 años y vive en la Aldea Infantil SOS de Atenas. Todavía no sabe si su madre está viva. A pesar del trauma vivido y gracias a la protección, el apoyo psicológico y la educación que está recibiendo, hoy puede pensar en su futuro. Tiene claro que quiere ayudar a otros refugiados que, como él, lo están pasando mal. Jamal es uno de los más de diez millones de niños refugiados que han huido de la violencia en el mundo. En el Día Mundial del Refugiado, que se celebra este 20 de junio, Aldeas Infantiles SOS quiere alzar su voz.

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