Mientras las llamas escapan por una ventana trasera de un edificio de Bormujos, en Sevilla, en la fachada, un hombre trata de llegar hasta el balcón donde una anciana se refugia del fuego. Tan solo necesitó unos segundos para situarse junto a ella y tranquilizarla hasta que llegaron los bomberos. Los vecinos de su planta oyeron gritos y pudieron salir a tiempo envueltos por el humo. Pero los de la última planta se quedaron atrapados y tuvieron que salir por la azotea. Por el momento, doce familias no pueden volver a casa.

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