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Los 20 segundos más trágicos: radiografía visual del accidente ferroviario en Adamuz

Con las primeras horas del lunes 19 de enero, el escenario del accidente ferroviario de Adamuz, Córdoba, mostraba la magnitud del siniestro ocurrido a las 19:45 del día anterior en la línea de alta velocidad Madrid–Córdoba–Sevilla. A más de 500 metros de distancia entre sí, permanecían los restos de dos trenes: el Iryo 6189, que cubría el trayecto Málaga–Madrid, y el Alvia 2384, que viajaba en sentido contrario entre Madrid y Huelva.

El accidente se inició cuando el Iryo, un tren de ocho vagones fabricado en 2022 y revisado días antes, descarriló en un enclave técnico utilizado para adelantamientos. Los tres últimos vagones del convoy volcaron e invadieron la vía contigua por causas que todavía no han sido determinadas.

Veinte segundos después, el Alvia alcanzó ese mismo punto circulando a unos 200 kilómetros por hora y, posiblemente, colisionó con los vagones del Iryo ya descarrilados, sin margen para activar un frenado de emergencia. Los dos primeros coches del Alvia descarrilaron también y cayeron por un talud de varios metros.

El accidente ha dejado decenas de víctimas mortales y más de un centenar de heridos, algunos de ellos en estado crítico. Los servicios de emergencia se encontraron con una escena de extrema complejidad, con vagones destrozados y pasajeros atrapados. Mientras continúan las labores de identificación y atención a las víctimas, la investigación oficial trata de esclarecer qué pudo provocar el descarrilamiento en un tramo recto y aparentemente renovado de la infraestructura ferroviaria.