“No identifico un proyecto de país”. La afirmación condensa la opinión del expresidente socialista sobre el momento actual, y sobrevuela en todo momento durante la hora y media larga que dura la entrevista. Felipe González Márquez (Sevilla, 1942) sigue desplegando una inusitada actividad espoleado por sus inquietudes intelectuales y la preocupación por esa modernidad líquida de la que habla Bauman. La conversación es telemática, en su casa de Extremadura, por estricto cumplimento de los protocolos covid-19. Más que la pandemia, dice, lo que le duele es el progresivo deterioro del Estado de Derecho. ¿Su receta? Revisar todo lo aprobado hasta ahora cuando acabe la pandemia para que no queden heridas,