30 toneladas a 100 kilómetros por hora pegadas a la parte trasera del coche, es la angustia de las niñas de 10 y 14 años, las que más cerca sienten al camionero. Encajonado en el túnel, el conductor poco puede hacer y opta por avisar a la policía. El pánico aumenta porque el camionero no cesa en su acoso. Circula a poco más de un metro del turismo y le obliga a aumentar la velocidad para evitar ser arrollado. Todo empezó a la entrada al túnel, él redujo la velocidad para cumplir con la limitación y el camionero se alteró. Tras cinco minutos de angustia una patrulla de la policía foral le da el alto. El camionero con solo dos puntos antes de esta denuncia se enfrenta también a un posible delito contra la seguridad vial.

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