Brazos que se ajustan con un clic: las prótesis del futuro

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Un brazo biónico
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Un brazo biónico

Edmund Rath es el primer hombre que prueba una nueva solución protésica desarrollada por médicos austriacos de lo más futurista. (Foto: Reuters)

El secreto está en la sencillez
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El secreto está en la sencillez

Pese a su complicado sistema de sensores, la clave de este brazo está en la facilidad con la que el paciente puede ponérselo o quitárselo. (Foto: Reuters)

Sensores en los nervios
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Sensores en los nervios

La tecnología que lleva la prótesis es capaz de interpretar los movimientos musculares y de los nervios del brazo haciendo que esta se haga una acción u otra. (Foto: Reuters)

Con un 'click'
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Con un 'click'

Una vez instalado el sistema, el brazo puede quitarse y ponerse con un solo click, facilitando, y mucho, la vida del usuario. (Foto: Reuters)

Control cerebral
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Control cerebral

Gracias a la inteligencia de los sensores, el usuario puede controlar el brazo con su mente, ya que al intentar mover su brazo será capaz de mover la prótesis. (Foto: Reuters)

Un desarrollo aún por ajustar
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Un desarrollo aún por ajustar

Pese a que el sistema parece ya bastante avanzado, todavía está en periodo de pruebas y Rath jugará un papel fundamental en este desarrollo. (Foto: Reuters)

En busca de la integración
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En busca de la integración

El objetivo final es integrar al máximo la prótesis en el cuerpo del paciente consiguiendo al final que el brazo sustituya al miembro original. (Foto: Reuters)

Las prótesis del futuro
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Las prótesis del futuro

Veremos como evoluciona el brazo de Rath pero está claro que puede ser un buen punto de partida para los ingenieros que desarrollan las prótesis del futuro. (Foto: Reuters)

Edmund Rath perdió su brazo en un accidente de tráfico, justo por debajo del codo. Con él también se fue su trabajo en la construcción y tuvo que cambiar todos sus hábitos. Pero le llegó un golpe de suerte y se convirtió en la primera persona del mundo en probar el brazo biónico que estaban desarrollando unos médicos austriacos.

Esta futurista protesis le ofrece a Rath la posibilidad de volver a tener un brazo móvil y, lo más importante, controlarlo con su cerebro. El procedimiento, conocido como “osteointegración” (OI), incluyó el implante de una barra de metal en el hueso del miembro residual. La barra tiene un extremo que queda en el exterior, y en ese punto se ajusta la prótesis.

El funcionamiento es tan rompedor como sencillo. Ahora, cuando Rath imagina que mueve su mano, los músculos de su hombro se contraen y electrodos ubicados en la prótesis leen los movimientos y ejecutan la acción. Un cambio clave en las prótesis que permite una integración cada vez mayor.

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