Pareidolia: cuando nuestro cerebro inventa caras que no existen

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Pimientos aterrorizados
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'Pokerface'
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Hermanitos
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Lavadora mareada
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¿Hablas conmigo?
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Baldosa feliz
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¡Qué hambre!
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Señor del mal
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El pulpo peleón
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Altos vuelos
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Impasible
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¡No me lo creo!
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Me encuentro mal
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Yo soy tu padre
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¡Holi!
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¡Holi!

Nuestro cerebro ha evolucionado para reconocer patrones y caras. Gracias a ello nuestra especie ha alcanzado un desarrollo social muy superior al de otros animales, pero el —gracioso— efecto secundario es que vemos cosas que no existen.

El efecto de reconocer figuras donde no las hay recibe el nombre de pareidolia, y es muy común en forma de caras. Estos ejemplos demuestran que a veces nuestra mente puede jugarnos una mala pasada. No todo es lo que parece.

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