Arte en placas de Petri: doce 'cuadros' pintados con gérmenes y bacterias

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Un atardecer transgénico (Roger Tsien)
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Un atardecer transgénico (Roger Tsien)

Este paisaje de un atardecer tropical fue dibujado utilizando bacterias transgénicas, manipuladas para expresar proteínas fluorescentes. Robert Tsien es profesor del Departamento de Química y Bioquímica de la Universidad de San Diego. En 2008 ganó el Premio Nobel de Química precisamente por "su descubrimiento y desarrollo de la proteína verde fluorescente".
Bloody Mary (Echel Ben-Jacob)
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Bloody Mary (Echel Ben-Jacob)

Patrones formados por bacterias que brillan sobre una placa de Petri. Son los elementos con los que trabaja el doctor Ben-Jacob, de la Escuela de Física y Astronomía de la Universidad de Tel Aviv.
Ilustración (Echel Ben-Jacob)
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Ilustración (Echel Ben-Jacob)

Aunque los colores y las sombras son añadidos para embellecer la imagen, el patrón visible son colonias reales de decenas de millones de microorganismos individuales.
El tercer ojo (Echel Ben-Jacob)
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El tercer ojo (Echel Ben-Jacob)

En las imágenes de Ben-Jacob, las colonias bacterianas adoptan esas estructuras como respuesta adaptativa a las condiciones de estrés que se les impone en el laboratorio, imitando otros entornos hostiles presentes en la naturaleza.
Estrategia de defensa (Echel Ben-Jacob)
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Estrategia de defensa (Echel Ben-Jacob)

Además de una expresión artística, estas imágenes tienen un sentido científico. Y es que los métodos con los que las bacterias se defienden en el laboratorio, que incluyen métodos de cooperación y comunicación entre sí, son los mismos con los que luchan contra nuestros antibióticos.
La vara de Esculapio (Niall Hamilton)
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La vara de Esculapio (Niall Hamilton)

Los hongos Scopulariopsis, Candida y Cladosporium, utilizados para recrear la vara de Esculapio, el símbolo de la medicina
Rosa (Niall Hamilton)
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Rosa (Niall Hamilton)

Los hongos Cladosporium y Rhodotorula dibujan esta rosa en el espacio de una placa de Petri.
Homenaje a Charles Darwin
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Homenaje a Charles Darwin

Los estudiantes de la Universidad de Guelph, en Ontario, quisieron homenajear al padre de la teoría de la evolución, Charles Darwin, dibujando su retrato con bacterias E. Coli.
Einstein (Matt Good y Jeff Tabor)
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Einstein (Matt Good y Jeff Tabor)

Y aquí, otro retrato: una imagen tan realista de Albert Einstein que parece una fotografía. Y de hecho, lo es. Está realizada con una técnica bautizada por sus autores como fotografía bacteriana, que consiste en utilizar bacterias genéticamente modificadas para que generen un pigmento cuando se exponen a la luz, de forma similar a lo que haría el papel fotográfico.
Dibujos vivos creados con bacterias bioluminiscentes (Hunter Cole)
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Dibujos vivos creados con bacterias bioluminiscentes (Hunter Cole)

En esta pieza de vídeo se aprecia la obra de Hunter Cole, que crea dibujos complejos combinando varias placas de Petri sembradas de bacterias bioluminiscentes y las fotografía en diversos estados de iluminación, de forma que sus dibujos parecen brotar sobre las placas.
Ofelia, día 1 (JoWonder)
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Ofelia, día 1 (JoWonder)

Esta recreación de la Ofelia prerrafaelita fue creada también con bacterias. De hecho, es parte de una serie de seis imágenes, tomadas con la técnica del tima-lapse, en la que se representa la historia de una muerte y la creación de nueva vida. La pieza de vídeo final va acompañada de una banda sonora creada a partir del código genético de la flora intestinal.
Mandala (Equipo Osaka)
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Mandala (Equipo Osaka)

El equipo Osaka de la competición International Genetically Engineered Machines utilizó bacterias genéticamente modificadas para expresar proteínas fluorescentes y pigmentos de caroteno para crear intrincadas mandalas de colores.

No es habitual asocial los microorganismos más comunes en un laboratorio a las palabras "arte" o "belleza". Pero tampoco es imposible. De hecho, se ha convertido en un pasatiempo muy conocido por los microbiólogos, una especie de chiste interno: componer sobre placas de Petri un dibujo, un paisaje o un retrato utilizando para ello hongos o bacterias.

La web Microbial Art recoge una muestra de estas pequeñas obras de arte producidas por varios autores, y no podrían ser más variadas. Desde el retrato que el mismísimo Alexander Fleming hizo a su madre a base de bacterias vivas a la recreación de obras de arte nada sencillas como la Ofelia de John Everett Millais de 1852.

Quedan aquí quince ejemplos de esos inesperados impulsos artísticos, en los que los hongos y las bacterias reemplazan a los óleos y las placas de Petri y a los lienzos. Quizá la próxima vez que pensemos en los gérmenes, no lo hagamos solo en las patologías que pueden transmitir sino también como, a su microescala, pueden formar parte de algo un poco más bello.

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