Soñar con ser "la mujer del traficante" y otras historias del matrimonio infantil

  • Pantalla completa
Quería ser doctora
1 de 16
Comparte la fotografía

"Quería ser doctora"

Abaynesh (14), delante de su choza de madera, adobe y paja, que comparte con su marido y dos mulas, en Gindero, en la región etíope de Amhara. Antes de casarse, quiso estudiar medicina. (José Colón/MeMo)

Quería ser doctora
2 de 16
Comparte la fotografía

"Quería ser doctora"

Todas las mañanas, la joven etíope se levanta antes del amanecer para ir a buscar agua al río, cargando un bidón de más de 25 litros a sus espaldas. (José Colón/MeMo) 

Quería ser doctora
3 de 16
Comparte la fotografía

"Quería ser doctora"

El suegro de Abaynesh cree que, cuanto más joven es la mujer, mejor se adapta a la familia política y menos rebelde es. En la imagen, Abaynesh prepara el café en el centro de la estancia de sus suegros. (José Colón/MeMo) 

Quería ser doctora
4 de 16
Comparte la fotografía

"Quería ser doctora"

Abaynesh, como la mayoría de las niñas etíopes, fue mutilada en su infancia para "facilitar" al hombre la penetración una vez casada. La mutilación genital es una práctica extendida por una veintena de países en su mayoría africanos. (José Colón/MeMo) 

Quería ser doctora
5 de 16
Comparte la fotografía

"Quería ser doctora"

Si da a luz a una niña, Abaynesh asegura que le dará la libertad y educación que ella nunca ha tenido. (José Colón/MeMo)

Ramganí, una historia con final feliz
6 de 16
Comparte la fotografía

Ramganí, una historia con final feliz

Acaba de cumplir 18 años, lleva casada desde que apenas era una niña y hace 4 años que sus suegros la reclamaron. Lucha por escapar del destino que le esperaba por haber nacido siendo mujer en una población rural de Rajashtan, India. (Rafael Fabrés) 

Ramganí, una historia con final feliz
7 de 16
Comparte la fotografía

Ramganí, una historia con final feliz

"Yo quiero seguir estudiando, quiero acabar mis estudios", dice Ramganí con la convicción de quien está cambiando su suerte. (Rafael Fabrés) 

Ramganí, una historia con final feliz
8 de 16
Comparte la fotografía

Ramganí, una historia con final feliz

Ella es la quinta de nueve hermanas. Todas ellas fueron obligadas a casarse -las seis más jóvenes en secreto- durante unas celebraciones de tres días consecutivos. (Rafael Fabrés)  

Ramganí, una historia con final feliz
9 de 16
Comparte la fotografía

Ramganí, una historia con final feliz

En India, la dote la aporta la novia. Su familia es la que asume los gastos y la organización de la ceremonia, por lo que es frecuente casar a varias hijas a la vez. (Rafael Fabrés) 

Ramganí, una historia con final feliz
10 de 16
Comparte la fotografía

Ramganí, una historia con final feliz

Ragmaní y sus hermanas pertenecen a la casta Jat, en la que las mujeres casadas no pueden sentarse al mismo nivel que sus maridos o familiares masculinos. Si ellos se sientan en una silla, ellas deben hacerlo en el suelo. (Rafael Fabrés)  

La mujer del narcotraficante
11 de 16
Comparte la fotografía

La mujer del narcotraficante

Nayane y su bebé llevan tres meses recluidas en su casa, en la favela Parque Uniao. Su hermana gemela le hace compañía. Tienen 15 años, pero ninguna asiste al colegio. (Rafael Fabrés) 

La mujer del narcotraficante
12 de 16
Comparte la fotografía

La mujer del narcotraficante

En su camiseta, Nayane lleva estampada la foto del padre de su hija, un chico de las favelas involucrado en el narcotráfico y fallecido hace tres meses durante una operación policial. (Rafael Fabrés) 

La mujer del narcotraficante
13 de 16
Comparte la fotografía

La mujer del narcotraficante

Ser la mujer de un traficante resulta una idea atractiva para chicas cuya noción de las relaciones el sexo y su futuro es muy limitada, dado el contexto en el que viven. (Rafael Fabrés) 

La mujer del narcotraficante
14 de 16
Comparte la fotografía

La mujer del narcotraficante

El BB-Bar es la discoteca donde Nayane conoció al narcotraficante con quien tuvo a su primogénita. Su relación con él le ha costado la reclusión en casa, impuesta por la facción de narcos que controla su comunidad. (Rafael Fabrés)  

La mujer del narcotraficante
15 de 16
Comparte la fotografía

La mujer del narcotraficante

Brasil es el cuarto país del mundo con mayor número de matrimonios infantiles, siendo el embarazo prematuro una de las causas principales. (Rafael Fabrés) 

Ramganí (18) llega tarde a su escuela en una pequeña aldea al norte de la India. Se casó cuando era una niña y, desde entonces, sus suegros la presionan para que abandone los estudios y cumpla sus obligaciones como esposa. Abaynesh (14) contrajo matrimonio hace tres años. A punto de dar a luz, cuida de su casa y la de su familia política en Amhara, EtiopíaNayane (15), arrulla a su hija de 10 meses en una favela de Río de Janeiro, Brasil. Hace casi medio año que no va al colegio. Actualmente, más de 700 millones de mujeres han contraído matrimonio antes de alcanzar la edad legal. Las historias de Ramganí, Abaynesh y Nayane son solo tres entre un océano de uniones infantiles. 

Mundo
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios