'Star Wars': cómo hacer explotar la Estrella de la Muerte a la antigua usanza

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Un técnico de efectos especiales preparado para hacer estallar la Estrella de la Muerte
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Un técnico de efectos especiales preparado para hacer estallar la Estrella de la Muerte

Explosión manual, antes de que se popularizasen los efectos CGI
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Explosión manual, antes de que se popularizasen los efectos CGI

Un auxiliar sostiene una 'claqueta' algo rudimentaria
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Un auxiliar sostiene una 'claqueta' algo rudimentaria

Un artista de Industrial Light
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Un artista de Industrial Light

El arma más mortífera de la Galaxia está que echa chispas
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El arma más mortífera de la Galaxia está que echa chispas

El operador de cámara grabando una toma
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El operador de cámara grabando una toma

El equipo técnico ultimando los planos de la Estrella de la Muerte
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El equipo técnico ultimando los planos de la Estrella de la Muerte

Colocando la cámara para los planos cenitales de la Estrella de la Muerte
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Colocando la cámara para los planos cenitales de la Estrella de la Muerte

Destruyendo la Estrella de la Muerte a las puertas de un almacén
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Destruyendo la Estrella de la Muerte a las puertas de un almacén

El equipo de la unidad encargada de los planos de la Estrella en 1977.
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El equipo de la unidad encargada de los planos de la Estrella en 1977.

Cuando en 1977 se estrenó 'Star Wars: Episodio IV - Una nueva esperanza' George Lucas tenía 33 años y sólo había dirigido dos largometrajes: 'American Graffiti' y 'THX-1138'. Dos años antes, el cineasta californiano había creado Industrial Light & Magic, su propia empresa de efectos especiales que aspiraba a sustituir al recién clausurado departamento de 20th Century Fox y que buscaba convertirse en la pionera de los efectos generados por ordenador.

John Dykstra, asistente de Douglas Trumbull -responsable de los efectos de '2001: Una odisea en el espacio'-, se hizo cargo de un grupo de jóvenes estudiantes, artistas e ingenieros con ganas de innovar en el campo de los efectos visuales y de sublimar las ideas bocetadas por el artista conceptual Ralph McQuarrie. Y aunque los resultados eran los más verosímiles jamás vistos en la historia del cine, en los comienzos, los métodos podían ser bastante rudimentarios.

Los artistas de Industrial Light & Magic hicieron explotar superficie de la Estrella de la Muerte en el aparcamiento de su propio edificio. Lucas había imaginado una Estrella de la Muerte con una longitud de 64 kilómetros; la miniatura se alargaba durante más de 12 metros e incluía 10.000 ventanas pintadas a mano. "Fue como haber sido exiliado a Siberia para trabajar en la Estrella de la Muerte; tardamos en construirla meses", recordaba Joe Johnston, uno de los responsables de la maqueta.

Otro ejemplo son los modelos de reptadores de las arenas que diseñó el maquetista Lorne Peterson. Muchos de los planos se rodaron en la azotea de los estudios, con cáscaras de nueces molidas para imitar la arena y espuma tallada para crear las rocas. Peterson también fabricó un Jawa de un centímetro para que cupiese en uno de los laterales. "Dudo que nadie pueda verlo, pero está ahí", se consolaba Petersen.

Y gracias a este trabajo meticuloso y artesanal, al que luego integrarían los efectos añadidos por ordenador, el estudio Industrial Light & Magic ha recibido más de 15 Oscar a Mejores efectos visuales, más de 23 nominaciones y se ha conseguido mantener durante décadas a la vanguardia de la investigación de los efectos especiales generados por ordenador. He aquí sus comienzos.

 

 

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