Kafka iluminado

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El fogonero es el primer capítulo de América, la novela inacabada de Franz Kafka a su muerte, y un relato que ha centrado la atención de dos editoriales españolas y dos ilustradores: Max ha iluminado para Nórdica y Toño Benavides para Cálamo. Los dos optan por un registro expresivo dada la dificultad del relato interior propio del autor alemán, con el ambiente onírico de atmósferas cargadas y opresivas, siempre enfrentados a la autoridad.

La curiosa coincidencia muestra sobre el papel dos mundos diferentes, dos visiones antagónicas de leer y recrear el mismo texto. Una, la del Premio Nacional de Cómic de 2007, mucho más narrativa y directa, con un trazo y una línea negra muy rotunda. Max ha trabajado con unidad de formato y de color, restringiendo mucho los tonos, “para algunos grises azulados, para otros grises verdosos y un amarillo muy pálido”, explica el autor. El intento es recuperar la imagen de principios del siglo XX. “Soy entusiasta de Kafka”, asegura Max a este periódico.  

La visión de Benavides es negra y expresionista, revuelta y experimental. Mucho más atmosférica, menos rotunda en su trazo, con especial atención por ese ambiente asfixiante y kafkiano. Onírico, poético y turbador, poderoso, el ilustrador leonés es lo más parecido que tenemos en este país al gran Lorenzo Mattotti y en este encargo lo demuestra utilizando el blanco y negro. La realidad se pierde en los sueños, absolutamente kafkiano. Pasen y vean.

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