11 razones por las que tienes hambre cuando no deberías

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Duermes mal
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Duermes mal

Las hormonas que regulan el apetito se activan y desactivan siguiendo el tiempo marcado por nuestro reloj biológico -los ritmos circadianos- y al dormir mal se descontrolan. “Dormir poco provoca un aumento de los niveles de grelina, la hormona que estimula el apetito, y disminuye los niveles de leptina, la hormona responsable de la sensación de saciedad”, explica Rumsey. Un sueño deficiente, además, provoca fatiga y pesadez mental y, dado que nuestro cuerpo demanda energía, nos veremos más atraídos por el tipo de alimentos que menos nos convienen: los azúcares. (Foto: Roy McMahon/Corbis)

Calmas tu apetito con carbohidratos refinados
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Calmas tu apetito con carbohidratos refinados

Es importante repetir que los carbohidratos refinados son los principales causantes de nuestro sobrepeso y debemos limitar su ingesta en la medida de lo posible. El problema de este tipo de comidas es que, además de engordar, no calman nuestra hambre de la misma manera que las proteínas o las grasas. Además, son adictivos: el aumento del nivel de azúcar hace que demandemos más carbohidratos. Es la pescadilla que se muerde la cola. Si sientes que necesitas azúcar, lo mejor es que la obtengas de la fruta, que calmará tu capricho de una forma mucho más saludable. (Foto: iStock)

Comes demasiado deprisa
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Comes demasiado deprisa

Nuestro cerebro tarda un tiempo en procesar que estamos llenos y si comemos demasiado deprisa no nos daremos cuenta de que ya nos hemos pasado de la raya. Comer despacio hace que controlemos mucho mejor el momento en el que queremos dejar de comer. Si después de una comida normal sigues teniendo hambre espera 20 minutos antes de seguir comiendo, lo más probable es que en ese tiempo tu apetito ya se haya calmado. (Foto: iStock)

Te saltas comidas
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Te saltas comidas

Cuando te saltas una de las comidas principales, tu estómago está vacío durante demasiado tiempo, lo que produce un aumento de la grelina, que nos provoca un apetito feroz. Cuando por fin consigues comer, lo haces con demasiada ansia y acabas ingiriendo más calorías de las que habrías tomado si no te hubieras saltado la comida. Esto es especialmente importante en lo que respecta al desayuno, que es la comida más importante del día. Un desayuno completo es la mejor forma de no pasar hambre durante la jornada. (Foto: iStock)

Estás deshidratado
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Estás deshidratado

“La deshidratación leve provoca una sensación de apetito, aunque en realidad lo que necesita tu cuerpo son sólo fluidos”, explica la nutricionista Alissa Rumsey, portavoz de la Academia Americana de Nutrición y Dietética. La confusión tiene lugar dado que la región cerebral que regula el hambre, el hipotálamo, es la misma que regula la sed, y la señal que emite se confunde. Es muy fácil evitar esta trampa: cada vez que sientas hambre bebe agua. Es muy probable que tu apetito se calme de inmediato. (Foto: iStock)

Bebes demasiado alcohol
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Bebes demasiado alcohol

El alcohol estimula nuestro apetito aunque estamos llenos. A todos nos ha ocurrido. Al salir de cañas llega un momento en que no puedes comer más tapas, pero si las siguen sacando, las sigues comiendo. El alcohol además nos deshidrata y provoca la sensación de apetito de la que ya hemos hablado. Para evitar esto (y, ya de paso, mitigar la resaca) bebe agua entre copa y copa. (iStock)

Estás estresado
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Estás estresado

El estrés hace que aumente nuestro apetito pero, además, hace que nos llevemos a la boca lo primero que encontremos, y la comida rápida no suele ser la más saludable. Cuando estamos tensos nuestro cuerpo segrega adrenalina y cortisol, dos hormonas que ponen a nuestro cuerpo en estado de alarma, y éste nos pide la mayor cantidad de energía posible. (Foto: iStock)

Te estás medicando
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Te estás medicando

Se sabe que algunos antidepresivos y corticosteroides provocan un aumento importante del hambre. Evidentemente, no debes dejar la medicación a un lado sólo por miedo a engordar, pero si tienes problemas de sobrepeso puedes solicitar a tu médico algún medicamento alternativo que no provoque visitas constantes a la nevera. (Foto: Corbis)

Necesitas comer más proteínas
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Necesitas comer más proteínas

Las proteínas son los nutrientes que más calman nuestra hambre por lo que deben estar siempre presentes en nuestra dieta. “La proteína no sólo permanece más tiempo en nuestro estómago y provoca una sensación de saciedad, además tiene un efecto supresor del apetito”, asegura Rumsey. La mujeres deben tomar al menos 46 gramos de proteína al día y los hombres 56 gramos. (Foto: Corbis)

Necesitas comer más grasa
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Necesitas comer más grasa

Al igual que las proteínas, las grasas calman nuestro apetito y nos dejan saciados por más tiempo. Es cierto, es un tipo de nutriente que engorda mucho, pero si optamos por su versión más saludable, lograremos comer menos en conjunto. Añade a tus comidas alimentos como el aceite de oliva, los frutos secos o los aguacates. (Foto: iStock)

No dejas de ver comida
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No dejas de ver comida

Un estudio de 2012, publicado en la revista Obesity, mostró que el simple hecho de ver imágenes de comida dispara nuestro apetito. Teniendo en cuenta que hoy en día está de moda todo lo relacionado con la comida es casi imposible no entrar en internet sin ver la foto de algún plato apetecible. Si quieres evitar picar a media mañana, mejor no te dediques a ver blogs de cocina. (Foto: iStock)

Siempre nos han dicho que para adelgazar es necesario hacer un esfuerzo y no atender a nuestro apetito, pero no es cierto. Para llevar una dieta saludable y, ya de paso, perder los kilos que nos sobran, debemos preocuparnos por no pasar hambre. Si estamos todo el día pensando en lo infelices que somos por no comer lo suficiente, acabaremos cometiendo todo tipo de indulgencias que serán contraproducentes.

Hay muchas razones por las que tenemos hambre y conocer los motivos y aprender a neutralizar nuestro apetito es clave para llevar una alimentación adecuada. Como explica en Health la nutricionista Maggie Moon, “el hambre es la necesidad psicológica de calorías, agua y sal, y aparece por una combinación de factores como la dieta, las hormonas que generan apetito o el estrés”.

Estas son las 11 razones por las que nuestro apetito parece incontrolable.

 

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