GNC: de ser el carburante más rentable a convertirse en pesadilla para la movilidad
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Su precio disparado se une a otros problemas

GNC: de ser el carburante más rentable a convertirse en pesadilla para la movilidad

Con poco más de 100 estaciones para repostar en todo el país, los usuarios de vehículos animados por gas natural tenían en el precio de ese carburante su ahorrador consuelo. Pero ya no es así

Foto: En cuestión de semanas, repostar gas natural vehicular se ha encarecido notablemente.
En cuestión de semanas, repostar gas natural vehicular se ha encarecido notablemente.

La gráfica de la evolución de los precios del gas natural de automoción impresiona, y más parece la representación del disparo de un misil o del lanzamiento de una nave espacial. Porque la curva dibuja un ascenso prácticamente vertical en cuestión de días, un periodo que coincide con el reciente cambio de año, en que el coste del GNC (gas natural comprimido), que es el utilizado por los turismos y furgonetas con mecánica preparada para consumir este 'económico' carburante, se duplicó literalmente en la mayoría de las estaciones: de 1,10 euros por kilo aproximadamente en los últimos compases de 2021 a los 2,20 euros que han llegado a pagarse en algunos puntos en la primera semana de 2022. Justo cuando los telediarios abrían con la noticia de que el gas natural doméstico subía un 5%, el gas natural vehicular nos recibía en el nuevo año con un 100% de subida.

placeholder En España hay poco más de 100 estaciones con servicio de GNC, un problema añadido para el usuario.
En España hay poco más de 100 estaciones con servicio de GNC, un problema añadido para el usuario.

El año 2021 ya había sido de progresivo ascenso, porque arrancaba con precios claramente por debajo del euro por kilo e incluso era factible encontrar estaciones con una tarifa inferior a los 80 céntimos por kilo de GNC hace poco más de un año, pero el coste fue subiendo lentamente y el primer momento de preocupación llegó para muchos usuarios cuando el gas rebasó el euro por kilo, una especie de barrera psicológica. Aun así, las cuentas salían, porque la mayor parte de los turismos propulsados por gas natural comprimido que circulan por nuestro país, como los SEAT León, Ibiza y Arona, o los Skoda Octavia, Kamiq y Scala, consiguen promedios reales entre los tres y los cuatro kilos de GNC cada 100 kilómetros. A 1,10 euros por kilo, por ejemplo, eso suponía recorrer un centenar de kilómetros con 4,40 euros o menos, realmente poco en comparación con las versiones equivalentes dotadas de motores de gasolina o incluso diésel.

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Hace un año se pagaba el kilo de GNC a menos de un euro, y ahora algunas estaciones superan los dos euros.

Sin embargo, a finales de 2021 la cosa se torció; Rusia redujo el suministro de gas natural y en la segunda quincena de diciembre su precio en los mercados europeos creció un 17% en relación con la primera quincena de ese mes, rebasando los 124 euros/MWh. Y si se toma como referencia el precio del índice Mibgas (Mercado Ibérico de Gas), entre noviembre y diciembre del pasado año creció casi un 35%, hasta rondar los 112 euros/MWh: seis veces más que un año antes. Con estos datos sobre la mesa, nadie se atreve a pronosticar una próxima bajada del GNC que alivie el bolsillo de los usuarios de este tipo de vehículos, a los que esos 100 kilómetros antes citados les salían a 4,40 euros en la última semana de 2021 y a 8,80 en la primera de 2022, si seguimos con ese hipotético gasto de 4 kg/100 km. Es decir, un coste en línea con el de otros combustibles, cuando no superior.

En cualquier caso, parece que todo depende de la estación que nos toque en suerte, porque si siempre ha habido diferencias apreciables entre unas y otras, ahora esa diversidad es aún mayor; o incluso en función de la comunidad autónoma a que nos refiramos. En el momento de escribir estas líneas, por ejemplo, el precio más bajo al que podíamos repostar GNC en España era dispar según la provincia: 1,68 euros/kg en Madrid, 1,895 en Barcelona, 1,98 en Valencia, Sevilla o Málaga, 1,19 en León... Pero, insistimos, esos son los puntos más asequibles de algunas provincias, pues también podemos darnos de bruces con estaciones que pasan, y por mucho, de los dos euros por kilo.

Problemas añadidos

Los usuarios de vehículos capaces de circular con GNC, además, se ven en cierto modo 'acorralados' por otras circunstancias. La primera, una red de estaciones con suministro de gas natural vehicular (tanto de GNC como del GNL, usado por vehículos de transporte pesado) muy modesta en nuestro país, y bastante más pobre, desde luego, de lo que se venía anunciado en los últimos años. Se llegó a hablar de unos 200 puntos de repostaje de gas natural comprimido como objetivo a medio plazo, pero actualmente podemos conseguir este gas en unas 100 estaciones del país, lo que normalmente impide elegir. En grandes ciudades hay más servicios, y sí es factible optar entre una y otras (en función del precio, por ejemplo), pero en ruta es tarea ardua, pues incluso muchas provincias españolas siguen sin tener una sola estación de GNC. Es decir, que si encuentras una en tu ruta, mejor repostar ahí.

Lógicamente, siempre podríamos 'pasar' del GNC y circular con gasolina (aunque ahora mismo también es cara, sus precios han mostrado mayor estabilidad, igual que el gasóleo), pues las mecánicas de estos vehículos son bifuel, y funcionan indistintamente con un combustible o con el otro (entra en funcionamiento el modo 'gasolina' solo cuando agotamos el GNC, al contrario de lo que ocurre con los coches de GLP, que sí permiten escoger sobre la marcha). El problema con los vehículos más modernos de GNC, como las nuevas generaciones de SEAT León y Skoda Octavia, o los antes citados Ibiza, Arona, Kamiq y Scala, es que sus depósitos de gasolina fueron reducidos a la mínima expresión (tiene capacidad para nueve litros, normalmente) para priorizar la capacidad y el uso del gas, de acuerdo con las exigencias de la Unión Europea.

placeholder En los últimos coches de GNC lanzados cabe más gas natural pero muy poca gasolina; todo un problema ahora.
En los últimos coches de GNC lanzados cabe más gas natural pero muy poca gasolina; todo un problema ahora.

Porque los primeros SEAT León TGI o Skoda Octavia G-Tec, por seguir con el ejemplo, montaban dos tanques de GNC bajo el maletero, pero mantenían el depósito de gasolina original, de unos 50 litros. Los usuarios de esos coches pueden sentirse ahora unos 'privilegiados', porque ante una subida continuada del precio del gas natural siempre podrán optar por repostar gasolina y operar igual que si su coche fuera 'solo' de gasolina. En cambio, los propietarios de coches de GNC más modernos, con mucha capacidad para el gas y muy poca para la gasolina, pueden recorrer con este último combustible 100, 120 o, a lo sumo, 150 kilómetros entre repostajes; lo que no parece muy viable como forma de vida cotidiana. Es decir, dependen más del GNC y quedan a expensas de cómo quiera comportarse su precio en los próximos meses, lo que también trae de cabeza al sector del transporte, tanto el de mercancías como el de pasajeros, donde la tecnología de gas natural ha sido durante años un sinónimo de ahorro y eficiencia. Ahora, en cambio, las cuentas cuadran menos y el futuro es incierto.

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