Más marcas ofrecerán la (revolucionaria) recarga de coches eléctricos en solo cinco minutos
Si BYD anunciaba días atrás su arquitectura de 1.000 voltios para coches eléctricos, que permitirá inyectar en cinco minutos energía para recorrer 400 kilómetros, ahora Zeekr y Huawei, también chinas, desvelan avances en esa misma línea
En marzo, BYD presentó la tecnología Super e-Platform y sus cargadores de 1.360 kW. (BYD)
Por
Pedro Martín
Aunque la historia de la electromovilidad arrancó realmente a finales del siglo XIX, los primeros desarrollos tecnológicos fueron tan modestos que este tipo de propulsión, alimentado entonces por pesadísimas y poco eficientes baterías, fue desplazado rápidamente por los motores de combustión, protagonistas indiscutibles del siglo XX en el sector del automóvil. Pero los coches eléctricos no habían dicho su última palabra, y la creciente preocupación por las emisiones contaminantes llevó a desempolvar esa vieja fórmula, cuya segunda etapa empezó a tomar forma hace poco más de 10 años, con hitos como el lanzamiento del Nissan Leaf, considerado el primer turismo eléctrico de producción masiva, o el fenómeno Tesla, la marca que más ha hecho por popularizar el coche de batería a nivel planetario.
Los fabricantes de automóviles y de baterías llevan tiempo reiterando que esto nada más acaba de empezar, y que los coches eléctricos actuales darán paso en poco tiempo a otros mucho más avanzados. Y uno de los puntos donde siempre se han previsto avances es la velocidad de recarga de las baterías, pues las esperas del usuario para reponer electricidad en las estaciones públicas figuran entre las principales preocupaciones de los usuarios y potenciales usuarios, todo un freno para que la electromovilidad se extienda a mayor ritmo.
BYD da la campanada
Los coches eléctricos que hoy vemos circular por calles y carreteras suelen tener potencias máximas de recarga en corriente continua de entre 80 y 320 kW, lo que se traduce en tiempos de carga, para pasar del 10% al 80% de la batería, de entre 18 y 40 minutos, siempre que se den las circunstancias óptimas en todo el proceso; lo que empieza por un cargador ultrarrápido que, como poco, procure la máxima potencia que admite el vehículo.
La sueca Polestar colabora con la israelí StoreDot, especializada en baterías de carga rápida.
En los últimos años, no obstante, algunas marcas de coches, gracias a los progresos en las baterías y en los propios cargadores, habían anunciado que pronto llegarían potencias de recarga muy superiores, con una proporcional reducción del tiempo de parada necesario en los viajes. Por ejemplo, la marca china Zeekr, del grupo Geely, comunicó el año pasado que su modelo 001 había conseguido alcanzar picos de potencia de carga de 546,4 kW, y que en los 11 minutos y 28 segundos necesarios para cargar su batería CATL de 95 kWh con tecnología LFP (litio-ferrofosfato) del 10% al 80%, había acumulado electricidad suficiente para cubrir otros 473 kilómetros.
Y también en 2024, la marca sueca Polestar anunció que, en colaboración con la empresa israelí StoreDot, especializada en baterías de carga rápida, había conseguido cargar la batería de 77 kWh de su inminente Polestar 5 a un ritmo que hoy no ofrece todavía ningún coche eléctrico de calle: del 10% al 80% en solo 10 minutos, con picos de potencia de 370 kW y sin bajar nunca, durante el proceso, de 310 kW.
Los nuevos Han L y Tang L serán, solo en China por ahora, los primeros BYD con Super e-Platform.
Sin embargo, esos logros quedaron empeñecidos hace solo un par de semanas cuando el gigante chino BYD, que tras superar a Tesla ya es el grupo automovilístico que más coches eléctricos produce a nivel mundial, exhibió su nuevo sistema de carga y batería Super e-Platform, con una arquitectura de 1.000 voltios que deja en mantillas a las más innovadoras del momento, como las de 800 voltios empleadas hoy por Hyundai, Kia, Audi o Porsche, entre otras. El sistema Super e-Platform, por ejemplo, promete inyectar en solo cinco minutos electricidad suficiente para 400 kilómetros más de autonomía, gracias a potencias en corriente continua de hasta 1.000 kW, es decir un megavatio. Y no hablamos de una tecnología experimental, sino de una solución que se aplicará pronto en sus futuros coches: la berlina ejecutiva Han L y el SUV de lujo Tang L. Cuando ambos sean lanzados en el mercado chino, ya podrían estar funcionando muchas de las 4.000 estaciones de carga megarrápida (1.360 kW de potencia máxima) que BYD quiere distribuir por el país asiático para que sus clientes puedan disfrutar, holgadamente, de los prometidos 1.000 kW de potencia de carga.
Y ahora, otras empresas chinas
Pero, divina competencia, el hito de BYD, que ya permitiría cargar una batería en un tiempo apenas mayor que el necesario para un repostaje completo de gasolina o gasóleo, podría quedar superado en menos de un mes, pues otras dos compañías chinas estarían a punto de anunciar más avances en esa materia, superando en ambos casos la nueva barrera psicológica del megavatio (1 MW), es decir, los 1.000 kW.
Y, de nuevo, uno de los fabricantes es Zeekr, perteneciente a Geely como Volvo, Polestar, Lynk & Co, Livan… La marca, no presente aún en España pero sí en otros mercados europeos como Noruega, Países Bajos o Suecia, dice tener listo un cargador embarcado capaz de aportar hasta 1.200 kW de potencia en corriente continua (1,2 MW), y que podría aplicar en breve a vehículos comercializados en China.
Batería con tecnología LFP y carga ultrarrápida de un coche eléctrico de Zeekr.
Pero no será ese el récord a corto plazo en la industria del automóvil, porque a finales de este mes la china Huawei desvelará oficialmente un nuevo cargador de casi 1,5 MW, exactamente 1.440 kW. Eso supone un caudal máximo de electricidad de 24 kW por minuto, un valor casi mareante si pensamos en que muchos de los coches eléctricos que se venden hoy tienen baterías de 50, 70 o, a lo sumo 100 kWh de capacidad. En todo caso, Huawei explica que piensa destinar primero ese nuevo sistema megarrápido a la recarga de vehículos comerciales de gran tamaño, equipados con enormes baterías.
Sea como fuere, parece que en la carrera de los vehículos eléctricos por ofrecer las mayores potencias de carga y los menores tiempos de espera, los principales grupos chinos están tomando la delantera a los de resto del mundo, como Volkswagen, Stellantis, BMW, Hyundai, Toyota o Tesla, entre otros. Falta por ver cuándo llegarán a Europa innovadoras soluciones técnicas como las anunciadas por BYD, Huawei y Zeekr, y cómo se adapta la infraestructura pública de países como España a las mejoradas capacidades de carga de los futuros coches eléctricos: estaciones de recarga, redes de distribución de energía... ¿Utopía o próxima realidad la recarga de los vehículos eléctricos a 1 MW de potencia, empleando el mismo tiempo que dura un repostaje de carburante? Probablemente, solo el tiempo lo dirá.
Aunque la historia de la electromovilidad arrancó realmente a finales del siglo XIX, los primeros desarrollos tecnológicos fueron tan modestos que este tipo de propulsión, alimentado entonces por pesadísimas y poco eficientes baterías, fue desplazado rápidamente por los motores de combustión, protagonistas indiscutibles del siglo XX en el sector del automóvil. Pero los coches eléctricos no habían dicho su última palabra, y la creciente preocupación por las emisiones contaminantes llevó a desempolvar esa vieja fórmula, cuya segunda etapa empezó a tomar forma hace poco más de 10 años, con hitos como el lanzamiento del Nissan Leaf, considerado el primer turismo eléctrico de producción masiva, o el fenómeno Tesla, la marca que más ha hecho por popularizar el coche de batería a nivel planetario.