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El avance de la electromovilidad en España, a ritmo de mulo en el Grand National
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Infraestructura insuficiente y ventas pobres

El avance de la electromovilidad en España, a ritmo de mulo en el Grand National

Los indicadores que Europa analiza para saber si un país está haciendo bien los deberes en el proceso hacia la electromovilidad nos hunden cada vez más en la cola del continente. Ni al galope ni al trote: España sigue al paso

Foto: Instalación de carga rápida de Repsol en la localidad madrileña de Venturada. (Repsol)
Instalación de carga rápida de Repsol en la localidad madrileña de Venturada. (Repsol)

Es ya un clásico. Cada tres meses, la principal patronal del sector español del automóvil, Anfac, publica la última actualización de su 'barómetro' de la electromovilidad en nuestro país, un informe con datos cerrados el último día de cada trimestre que mide principalmente dos parámetros, las matriculaciones de turismos enchufables y la infraestructura pública de recarga de electricidad, para emitir un pronóstico sobre lo bien o lo mal que lo estamos haciendo de cara a conseguir los objetivos marcados en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), que por ejemplo quiere contar con un parque de tres millones de turismos electrificados en 2030. Además, como dicho barómetro se realiza paralelamente en los principales países de nuestro entorno, este estudio trimestral sirve también para compararnos con nuestros vecinos continentales, que tienen objetivos medioambientales en idéntica línea.

Y el último informe de Anfac supone un nuevo varapalo al proceso de desarrollo de la electromovilidad en España, pues constata la lentitud con que avanzamos y, sobre todo, la creciente brecha en relación a la media europea, lo cual no es ninguna novedad en comparación con los barómetros precedentes, que concluía de igual forma. Es decir, vamos mal, lo sabemos y no parece que, como país, corrijamos la tendencia.

España continúa alejándose de los países de su entorno europeo en este capítulo porque su indicador global de electromovilidad, que aglutina tanto la penetración de los vehículos electrificados como la instalación de una red de recarga de acceso público, solo creció 1,4 puntos en el primer trimestre de este año, alcanzando un total de 13,3 puntos sobre los 100 que representarían el ideal. Y con esa lenta evolución no solo estamos cada vez más distantes de los mejores países en electromovilidad (en este periodo, Francia o el Reino Unido han crecido unos 3 puntos, por ejemplo), sino que ya estamos 15 puntos por debajo de los 28,1 sobre 100 de la media europea. Y hundidos en la cola del pelotón, solo por delante de Hungría y Chequia.

Si se analiza por comunidades autónomas, las tres que progresaron mejor en su indicador global de electromovilidad en el primer trimestre fueron Cataluña (2,5 puntos), Madrid (1,7) y Navarra (1,6), y tanto Baleares como Canarias también mostraron una mejora por encima de la media española, mientras que el resto de las regiones no alcanzaron siquiera ese raquítico avance de 1,4 puntos de la media nacional.

Las ventas, en lento crecimiento

Durante el primer trimestre de 2022, España ha alcanzado una valoración de 21,7 puntos sobre 100 en el indicador de penetración del vehículo electrificado, lo que supone un aumento de 2 puntos respecto al trimestre precedente. El lento avance del mercado electrificado español se refleja en la diferencia de 24,6 puntos con el indicador europeo, cuya valoración va ya por 46,3 puntos sobre 100. No obstante, en este periodo enero-marzo hay países que todavía lo hicieron peor, pues Hungría crece aquí solo 1,9 puntos, Italia protagoniza una nefasta evolución de 0,8 puntos y Hungría progresa solo 0,5 puntos en participación del vehículo enchufable dentro de su mercado.

Traducido a unidades contantes y sonantes, en el primer trimestre solo se matricularon 17.704 turismos electrificados en España, y eso representa solo un 14,8% de las 120.000 unidades que deberían matricularse en 2022 según Anfac, asociación que se marcó un objetivo de 30.000 unidades de ese tipo de vehículos en cada trimestre de este año. O sea, que estamos ligeramente por encima de la mitad del objetivo.

Las infraestructuras, sin prisas

La segunda pata del informe tiene que ver con la instalación de la infraestructura pública de recarga, y aunque el panorama general europeo también es sombrío, con un crecimiento de un punto en el primer trimestre hasta dejar el indicador en 9,8 puntos sobre 100, la situación en España es todavía peor, pues en este último periodo nuestro indicador aumentó solo 0,7 puntos y se queda en un 4,8 sobre 100 que define a las claras la terrible situación: no alcanzamos ni la vigésima parte del objetivo que la UE se ha marcado como idóneo. De hecho, el primer trimestre se cerró con un total de 14.244 puntos de recarga de acceso público en todo el territorio nacional, lo que supone un aumento de 833 puntos en relación a los que había el 31 de diciembre de 2021; pero Anfac nos recuerda que sería necesario terminar el 2022 con 45.000 puntos si queremos cumplir los exigentes objetivos europeos, reflejados en el PNIEC 2030. Además, un número significativo de puntos de recarga han sido eliminados del informe por no funcionar o no ser realmente de acceso público.

placeholder A 31 de marzo, en España solo había 133 puntos de recarga con potencias de 150 kW o más.
A 31 de marzo, en España solo había 133 puntos de recarga con potencias de 150 kW o más.

Por territorios, Cataluña es también en este apartado la que mejor evoluciona de España, con una mejora de 2,7 puntos que los autores del estudio vinculan principalmente al despliegue de puntos de recarga de mayor potencia en esa comunidad. Sobre esto conviene apuntar que la mayoría de los puntos de recarga públicos existentes en nuestro país son de carga lenta, con potencias de 22 kW o menos, ya que suponen el 85% de la red actual. Por contra, la red de recarga rápida o ultrarrápida, con potencias de 150 kW o más, se compone solo de 133 puntos en total, y el 88% de los que tienen más de 250 kW de potencia responden a proyectos promovidos por fabricantes de automóviles. El objetivo, recuerda Anfac, sigue siendo en cualquier caso que España tenga 340.000 puntos de recarga en 2030, en línea con el planteamiento del PNIEC.

Para José López-Tafall, director general de Anfac, "este barómetro vuelve a mostrar que España avanza en la buena dirección, pero con insuficiente velocidad, y que hay que acelerar, de manera urgente, el ritmo tanto en penetración de vehículo electrificado como de despliegue de puntos de recarga si se quiere alcanzar los objetivos marcados por Europa y establecidos por el PNIEC, que fijan para 2030 un parque de tres millones de turismos electrificados. Si queremos recuperar terreno con el resto de los países europeos y alcanzar los objetivos de reducción de emisiones hay que hacer un mayor esfuerzo para triplicar los puntos de recarga y duplicar el mercado electrificado con el que se cerró el año anterior".

Es ya un clásico. Cada tres meses, la principal patronal del sector español del automóvil, Anfac, publica la última actualización de su 'barómetro' de la electromovilidad en nuestro país, un informe con datos cerrados el último día de cada trimestre que mide principalmente dos parámetros, las matriculaciones de turismos enchufables y la infraestructura pública de recarga de electricidad, para emitir un pronóstico sobre lo bien o lo mal que lo estamos haciendo de cara a conseguir los objetivos marcados en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), que por ejemplo quiere contar con un parque de tres millones de turismos electrificados en 2030. Además, como dicho barómetro se realiza paralelamente en los principales países de nuestro entorno, este estudio trimestral sirve también para compararnos con nuestros vecinos continentales, que tienen objetivos medioambientales en idéntica línea.

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