El mantenimiento del vehículo es una parte indispensable de las responsabilidades básicas de presentar uno de ellos en propiedad. Asegurarse de que su rendimiento se encuentra en condiciones óptimas no solo implica una conducción eficiente, sino realizar una comprobación activa y regular de sus componentes con el fin de detectar alguna anomalía que ponga en riesgo nuestra integridad.
Dependiendo de varios factores, como el modelo o su antigüedad, tendremos que superar la Inspección Técnica Obligatoria (ITV) con cierta regularidad. Se trata de una revisión normativa en la que se comprobará si nuestro vehículo reúne los requisitos necesarios para circular por la vía sin poner en vulnerabilidad nuestro bienestar, así como el del resto de usuarios que circulen por la misma.
Sin embargo, la finalidad de este trámite puede ir mucho más lejos de una simple gestión. Así lo expone Pedro Bastida, mecánico de la ITV, con el cual se encuentra en numerosos casos en su rutina profesional que han motivado la reflexión de una de sus publicaciones en TikTok. “La ITV también sirve para detectar problemas que son difíciles de detectar”, asegura en el vídeo.
Identificar anomalías
Para exponer su argumento, lo ilustra con el caso de un cliente que notaba un ruido extraño en su vehículo cuando aceleraba o daba marcha atrás. A pesar de sus comprobaciones, el propietario del coche no lograba identificar la naturaleza del sonido, por lo que abogó por dejarlo en manos de los profesionales que llevan a cabo la ITV.
Fue en este momento en el que el mecánico, tras realizar una meticulosa observación del vehículo, cayó en la cuenta de que la pieza que generaba ese ruido raro provenía del soporte de la caja de cambios. Tal y como graba desde el foso de las instalaciones en las que trabaja, dicho componente se movía con demasiada facilidad, lo que indica su deterioro.
Con una sencilla reparación, el vehículo volvía a funcionar de nuevo a pleno rendimiento y sin ningún tipo de anomalía. Es por ello que debemos percibir el trámite de la ITV como un proceso que garantice el adecuado mantenimiento de nuestro coche. De lo contrario, podríamos estar circulando por la vía pública con un transporte medianamente peligroso.
El mantenimiento del vehículo es una parte indispensable de las responsabilidades básicas de presentar uno de ellos en propiedad. Asegurarse de que su rendimiento se encuentra en condiciones óptimas no solo implica una conducción eficiente, sino realizar una comprobación activa y regular de sus componentes con el fin de detectar alguna anomalía que ponga en riesgo nuestra integridad.