De 'coupé vintage' a... ¿SUV eléctrico? El Ford Capri ha vuelto, pero no es lo que esperas
De icónico 'coupé' europeo a... SUV eléctrico. El Ford Capri revela cómo ha cambiado el coche y el mundo en las últimas décadas. ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?
El primer Ford Capri de la historia fue presentado en enero de 1969 en el Salón del Automóvil de Bruselas con una misión clara: ofrecer a los conductores europeos un deportivo accesible, el "Mustang europeo". Su diseño coupé, con capó alargado, techo inclinado y líneas tensas, conquistó el corazón de millones de clientes del Viejo Continente convirtiéndose instantáneamente en sinónimo de libertad, juventud y deportividad asequible.
Entre 1969 y 1986 se vendieron casi dos millones de unidades, consolidando al Capri como un icono cultural y automovilístico de los años setenta y ochenta. No solo fue un coche; fue parte de un estilo de vida. Su estética atractiva, la sensación rugiente del motor y la posibilidad de personalización con versiones especiales crearon un vínculo emocional con sus dueños y con toda una generación que lo convirtió en mito y objeto de culto.
Casi cuatro décadas han tenido que pasar para que Ford decidiera revivir este legendario nombre, pero el nuevo Capri de 2025 llega con un cambio radical en el concepto. Ya no es un coupé tradicional, sino un SUV eléctrico de corte coupé, eso sí, que responde a las prioridades actuales: sostenibilidad, tecnología avanzada y versatilidad para el día a día. Es ahora cuando muchos recordarán la frase de “cualquier tiempo pasado fue mejor”.
Un concepto radicalmente diferente
Bajo la apariencia de un deportivo coupé, los Ford Capri Mk1 llamaron la atención de miles de aficionados gracias, entre otros factores, al diseño alargado de su capó y a la calandra delantera muy horizontal sobre la que se incrustaba dos faros dobles cuadrados que le aportaban distinción. Los paneles laterales de la carrocería contaban con una nervadura, y unas falsas branquias en la parte trasera le daban un toque muy distinguido y una apariencia de lo más sport. Del mismo modo, el diseño en C de la ventanilla trasera redondeaba un conjunto dominado por las aristas.
El diseño del actual nada tiene que ver con esto. Por delante son la noche y el día, y aunque en la zona trasera los faros mantienen el diseño rectangular bajo una máscara en negro que enfatiza su anchura y divide el portón, no se parece al Mk1, pues este contaba con una tapa para acceder al maletero, el cual, lógicamente, ofrecía un volumen significativamente más reducido que los 572 litros del actual. Porque claro, en dimensiones también son diferentes ya que de los 4,28 x 1,64 x 1,53 metros del ‘setentero’ pasamos a los 4,63 x 1,87 x 1,62 metros.
Interior analógico vs digital y gasolina vs eléctrico
Cotas que, lógicamente repercuten en un espacio interior apto para los estándares actuales pero muy lejos de los del deportivo de antaño en el que el confort iba directamente a parar a los pasajeros delanteros. Ya no es que tengamos un coche con cuatro puertas, sino que su concepción es incluso familiar gracias a la amplitud que desprende frente a lo angosto del Capri de los 70.
Por su parte, los diales analógicos, las manetas, los botones y las palancas han dejado paso a una pantalla digital con avanzados sistemas multimedia para los que es necesario un periodo de aprendizaje.
Aunque es en el apartado mecánico donde encontramos una de las mayores diferencias. El Capri de los años 70 ofrecía motores de combustión interna, desde 1.3 hasta 3.0 litros, con potencias de entre 54 y 145 CV, con mecánicas simples, carburadores, cajas manuales, embragues y un manejo visceral que requería la pericia y sensibilidad del conductor. Su dinámica giraba en torno al tacto y sonido del motor, el freno y la dirección manual, elementos que definían una experiencia emocional autóctona. El Capri actual es un coche completamente eléctrico, con bloques cero emisiones de entre 170 y 340 CV, capaz de acelerar mucho más rápidamente que el original (0-100 km/h en 5,3 segundos la versión AWD), con una percepción sonora completamente ausente y, en este caso, el foco puesto en la autonomía.
En este apartado, el Capri del siglo XXI puede escogerse con dos niveles de batería que alcanzan los 79 kWh, lo que le proporciona una autonomía cercana a los 630 km, con una potencia de carga de 185 kW que se traduce en una espera del 10 al 80% en menos de 30 minutos, algo que con original no pasaba.
Otro aspecto que les diferencia es el del peso, pues el Mk1 no superaba los 900 kilos, mientras que el actual roza las 2 toneladas. Esta evolución simboliza el cambio tecnológico del sector, donde la eficiencia y sostenibilidad son claves, y el conductor ha dejado en gran parte el control mecánico para pasar a interactuar con sofisticados softwares y ayudas electrónicas.
Dinámica de conducción
Para los apasionados del Capri clásico, el placer venía de la conducción directa, la respuesta mecánica y los límites que imponía la ausencia de ayudas electrónicas. Controlar un Capri de los 70 requería atención total y generar emociones por la pureza de cada acción al volante. El nuevo Capri, pese a conservar cierto carácter dinámico, está diseñado para un público que valora la facilidad y seguridad. Cuentas con dirección asistida, suspensión adaptativa, control de tracción y estabilidad, además de sistemas que minimizan errores humanos, transmitiendo confianza sobre diversión pura.
En este aspecto también tiene algo que decir el hecho de ofrecer una seguridad mucho más compelta. El paso de medio siglo ha sido enorme: el Capri original no disponía de ningún asistente electrónico. En cambio, el Capri 2025 incorpora una avanzada suite de ayudas que incluyen control de crucero adaptativo, detector de ángulo muerto, reconocimiento de señales, asistente de mantenimiento de carril, cámara de 360º y frenada de emergencia autónoma, entre otros. Estas tecnologías no solo mejoran la seguridad, sino que también cambian la forma en que se conduce, haciendo posible una experiencia más relajada, eficiente y menos estresante, muy diferente a la emoción pura del volante sin ayudas.
Precio
Mientras que el Ford Capri original fue lanzado con un precio asequible para la mayoría de la clase media europea, rondando las 150.000 pesetas en sus versiones básicas, el Capri eléctrico se posiciona en un nicho premium. Su precio base alcanza los 47.000 euros en España.
Comparar las dos generaciones del Ford Capri es ver la propia historia del automóvil reflejada en un solo nombre. El Capri de los años 70 fue un coche de época, palpable, sensorial, un logro industrial y cultural donde primaba la mecánica sencilla, la estética deportiva asequible y una dinámica de conducción que implicaba y emocionaba al conductor. En contraste, el Capri 2025 plasma el espíritu de un sector transformado: eléctrico, digital, seguro, sostenible y caro. Esta evolución no solo habla del modelo, sino de cómo el automóvil ha pasado de ser puro placer mecánico a una herramienta conectada, eficiente y respetuosa con el planeta.
El primer Ford Capri de la historia fue presentado en enero de 1969 en el Salón del Automóvil de Bruselas con una misión clara: ofrecer a los conductores europeos un deportivo accesible, el "Mustang europeo". Su diseño coupé, con capó alargado, techo inclinado y líneas tensas, conquistó el corazón de millones de clientes del Viejo Continente convirtiéndose instantáneamente en sinónimo de libertad, juventud y deportividad asequible.