Eléctrico y con cinco puertas: Renault resucita 30 años después el Twingo
El nuevo Renault Twingo rescata el diseño de los años 90, es eléctrico y tiene 263 km de autonomía en ciclo mixto. Lo descubrimos en su presentación en París
En 1992, mientras España se abría al mundo con sus Juegos Olímpicos y la Expo de Sevilla, Renault sorprendió a propios y extraños con un coche que reescribió el segmento A, huérfano en aquel momento de modelos representativos como los Fiat 500 o Mini Cooper.
Con un nombre complicado de pronunciar al comienzo (proveniente de unir las letras de los ritmos musicales Twist, Swing y Tango), en poco tiempo el Twingo se convirtió en un éxito de masas gracias a su diseño desenfadado, sus motores con consumos ajustados y, sobre todo, porque pese a ser un coche de reducidas dimensiones, ofrecía un interior versátil y muy amplio, al más puro estilo de los monovolúmenes, ofreciendo soluciones como la posibilidad de reclinar los asientos para convertirlo en una cama.
Ahora, más de tres décadas después y con un par de generaciones intermedias, la marca francesa sigue adelante con su estrategia enfocada no solo en recuperar sus nombres más icónicos, sino de mantener viva la llama estética que les funcionó en los 90 (solo hay que ver el actual Renault 5 para entenderlo). El nuevo Renault Twingo E-Tech es, en parte, un viaje al pasado y, en parte, una experiencia futurista.
Ver el Twingo eléctrico evoca el desparpajo de su abuelo: el diseño compacto, los faros en arco, la icónica “sonrisa” frontal, colores vivos y una estampa desenfadada. Sus proporciones siguen siendo muy compactas, apenas 3,79 metros de largo, pero ahora la plataforma eléctrica (AmpR Small) permite ganar distancia entre ejes y multiplicar el espacio interior, acercándose al segmento B en habitabilidad.
A diferencia del modelo de los 90, este opta por una carrocería de cinco puertas y un refinamiento visual claramente actual. La puesta a punto estética mantiene detalles emblemáticos como la triple moldura del capó evocando las salidas de aire (reconvertidas ahora en el depósito del limpiaparabrisas, la luneta trasera casi vertical o la ventanilla trasera en forma de C con apertura en compás.
Pero todo, desde la iluminación full LED hasta el diseño de las llantas (ojo, hasta de 18” en opción) o la integración de las cámaras y sensores, revela la visión de Renault de que la nostalgia no exime de ser punteros en seguridad o conectividad. Detalles como los tiradores redondeados y formas lúdicas (incluso en el interior modular o en el colorido salpicadero) son una declaración de intenciones: el Twingo E-Tech es heredero, no copia. Y es más coche en todo.
Diseño interior y autonomía
Una vez en su interior, descubrimos que ha evolucionado el concepto de aprovechamiento del espacio. Se mantienen los cuatro asientos, pero el concepto tipo lounge vira hacia el máximo confort, con cuatro butacas individuales en las que las dos traseras permiten igualmente reclinar ligeramente los respaldos y deslizarse hasta 17 cm longitudinalmente. Solución, esta última, que permite jugar con una capacidad del maletero que puede llegar a ser hasta de 360 litros (propia de un utilitario) con la posibilidad de superar los 1.000 plegando asientos traseros. Hablando de plegar, ofrece la posibilidad de reclinar por completo el asiento del copiloto para cargar así objetos hasta de 2 metros de largo.
Además, repartidos por el puesto de conducción hay más de diez huecos portaobjetos, un estante para pequeños gadgets, una consola central de 3,6 litros y el práctico maletero suplementario bajo el suelo para cables (50 litros adicionales), inspiración directa del Twingo original adaptada al milímetro a la era eléctrica.
En digitalización, el cambio es radical respecto a los años 90: utiliza un sistema multimedia OpenR Link con pantalla central de 10 pulgadas basado en Android Automotive y Google integrado, convirtiéndose en el primero de su categoría en integrarlo. Un software constrastadísimo que, además, permite descargar aplicaciones de terceros.
Junto a él, un panel digital de instrumentos completamente personalizable con diferentes fondos de pantalla llamativos (rayos, flores…), al que se unen detalles de ergonomía de agradecer como las ruletas físicas para el climatizador y otros que evocan al pasado como las alfombrillas y el techo rematadas con símbolos o el botón de las luces de emergencia al estilo caramelo de fresa.
Ahora bien, la gran diferencia estructural con aquel Twingo es, sin duda, su tren motriz. El apellido E-TECH ya lo adelanta y hablamos en este caso de un motor eléctrico de 82 CV (60 kW) y 175 Nm, alimentado por una batería LFP (litio-ferrofosfato) de 27,5 kWh. ¿Números? Muy urbanos: hasta 263 km WLTP de autonomía real en ciclo mixto (superando los 350 km en urbano) y un consumo objetivo de 10 kWh/100 km.
La batería LFP (suministrada por CATL, clave de la alianza Renault-China en este producto) tiene menos densidad que la NMC, pero gana en longevidad, costes y sostenibilidad. La elección no es casual: permite ofrecer un eléctrico robusto, fácil de producir en grandes volúmenes y mucho más asequible, superando una de las mayores barreras históricas de la electromovilidad europea.
El Twingo E-Tech aúna un peso contenido (1.200 kg), aceleraciones vivas (0-50 km/h, 3,85 s) y una agilidad récord en ciudad, donde su radio de giro es sobresaliente y la arquitectura del tren motriz ha sido pensada para ofrecer lo mejor en atascos y tráfico urbano: modo One Pedal para conducir sin necesidad de freno en el día a día, recuperando energía a través de las levas.
En cuanto a la recarga, todos incorporan 6,6 kW en monofásico, existiendo la opción Advanced Charge que aumenta la potencia en alterna a los 11 kW y suma la carga rápida en 50 kW, necesitando 30 minutos para pasar del 10 al 80%. En este caso, además, suma la función bidireccional (V2L), aportando hasta 3,7 kW a otros dispositivos.
Coches chinos al acecho: ¿está a la altura?
En plena ola de eléctricos chinos de bajo coste, el Twingo E-Tech apuesta por la carta de la fabricación europea (Eslovenia) unida a componentes clave provenientes del gigante asiático (batería y parte del I+D) para asegurar que el precio de acceso esté por debajo de los 20.000 euros sin ayudas. El objetivo declarado es posicionarse contra modelos como el Dacia Spring, los Fiat 500e y Pana o el Leapmotor T03.
El argumento de Renault es claro: ofrecer una credencial europea (seguridad, calidad de ajuste, equipamiento ADAS, posibilidades de personalización) pero sin renunciar a la eficiencia de costes china para lograr que el precio, ayudas mediante, pueda quedar incluso cercano a 10.000 euros en países como España o Italia. Un reto que apunta a ser referencia en la industria, tal y como exige la nueva regulación europea para ese “coche eléctrico asequible” que no atrase la descarbonización del parque automovilístico europeo.
En suma, quien se acerque al nuevo Twingo encontrará mucho más que un ejercicio de nostalgia revestido de kilovatios. Encontrará la respuesta de Renault a uno de los grandes desafíos de la movilidad contemporánea. La firma gala ha entendido qué pide hoy el urbanita y cómo competir frente a la ofensiva china que amenaza las reglas del juego en los urbanos eléctricos.
En 1992, mientras España se abría al mundo con sus Juegos Olímpicos y la Expo de Sevilla, Renault sorprendió a propios y extraños con un coche que reescribió el segmento A, huérfano en aquel momento de modelos representativos como los Fiat 500 o Mini Cooper.