Juan José, mecánico: "Te doy 3 consejos para alargar la vida de tu turbo porque seguramente te lo estés cargando"
El profesional recuerda que el cuidado preventivo es siempre la mejor forma de ahorrar en reparaciones y asegurar que el motor conserve toda su potencia y eficiencia durante más tiempo
El turbo es una de las piezas más exigidas del motor y, al mismo tiempo, una de las más sensibles a un mal mantenimiento. (TikTok: Juan José Ebenezer)
El turbo es una de las piezas más exigidas del motor y, al mismo tiempo, una de las más sensibles a un mal mantenimiento. Este componente, que funciona a temperaturas extremas y gira a velocidades que superan las 100.000 revoluciones por minuto, puede acortar su vida útil si no se siguen unas pautas básicas de cuidado.
Muchos conductores desconocen que ciertos hábitos cotidianos al volante deterioran poco a poco el turbo. Con el objetivo de evitar averías costosas y garantizar que el sistema se mantenga en buen estado durante muchos años, Juan José, mecánico de Talleres Ebenezer, ha compartido tres recomendaciones prácticas que todo conductor debería tener en cuenta. “Te doy tres consejos para que alargues la vida de tu turbo, porque siento decirte que seguramente te lo estás cargando”, advirtió en un vídeo en el que muestra cómo funciona el componente.
Los tres consejos para cuidar el turbo
El primero está relacionado con la temperatura. Según explica, cuando vayas a detener el coche, no lo apagues justo después de un viaje largo ni al salir de la autovía para entrar en la gasolinera "porque se va a quedar con muchísima temperatura de andar a altas revoluciones y no le va a dar tiempo de enfriarse, por lo tanto, va a seguir dilatándose y creando averías”.
En segundo lugar, el experto hace hincapié en la lubricación del eje que une ambas turbinas: “Cuando arranques por la mañana y cuando lo vayas a parar después de una travesía, es importante que te esperes un par de minutos para que por las mañanas le dé tiempo a lubricar, coger presión y empezar a funcionar de la forma correcta. Y cuando lo pares, que se pare con el aceite lo más refrigerado y lubricado posible porque cuando paramos el coche este eje sigue dando vueltas, así que más nos vale tenerlo bien lubricado y bastante frío”.
El tercer consejo se centra en el aceite, un factor decisivo para el buen estado del turbo. “Un buen aceite y a ser posible antifricción. Me da igual la marca siempre y cuando uséis un aceite específico para el vehículo con las características que recomiendan y que sea de buena calidad. No me vale que uséis un aceite malo ni que lo cambiéis y cada 30 o 40.000 kilómetros. Echa un buen aceite y cada 15.000 kilómetros aproximadamente como mucho, cambiamos el aceite. Os garantizo que eso es lo que más vida le va a dar a tu turbo”, subraya Juan José.
El turbo es una de las piezas más exigidas del motor y, al mismo tiempo, una de las más sensibles a un mal mantenimiento. Este componente, que funciona a temperaturas extremas y gira a velocidades que superan las 100.000 revoluciones por minuto, puede acortar su vida útil si no se siguen unas pautas básicas de cuidado.