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José, mecánico, advierte: "Prefiero que tengáis un neumático gastado a uno con la goma seca"
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José, mecánico, advierte: "Prefiero que tengáis un neumático gastado a uno con la goma seca"

Aunque la rueda conserve un aspecto aparentemente correcto desde lejos, puede esconder un deterioro grave

Foto:  Aunque la rueda conserve un aspecto aparentemente correcto desde lejos, puede esconder un deterioro grave. (TikTok)
Aunque la rueda conserve un aspecto aparentemente correcto desde lejos, puede esconder un deterioro grave. (TikTok)

El estado de los neumáticos es clave para garantizar la seguridad vial, y no basta con fijarse únicamente en el dibujo. Así lo explica José, mecánico con años de experiencia, que ha querido alertar sobre un problema común pero poco conocido: la goma seca. Aunque la rueda conserve un aspecto aparentemente correcto desde lejos, puede esconder un deterioro grave en los laterales que compromete la adherencia y, por tanto, la estabilidad del vehículo.

En una revisión práctica, José muestra cómo un neumático puede parecer válida a simple vista si aún no ha alcanzado el testigo de desgaste. Sin embargo, al observar de cerca, aparecen grietas visibles en los flancos. “Quiero hablaros del desgaste del neumático para que aprendáis a controlar el estado del neumático vosotros mismos”, comenta, mientras señala los daños. Según advierte, estas pequeñas fisuras son indicativo de que la goma está envejecida y ha perdido elasticidad, lo que la hace peligrosa incluso si el dibujo sigue presente.

La importancia de identificar la goma reseca

Los neumáticos tienen una vida útil media de entre 40.000 y 50.000 kilómetros, aunque esta cifra puede variar en función del uso, tipo de compuesto y mantenimiento. José insiste en que la antigüedad del caucho puede volver inservible un neumático, independientemente de que el dibujo parezca en buen estado. “Prefiero que tengáis un neumático gastado, algo gastado, tampoco liso, a tener un neumático con la goma en mal estado, es decir, la goma seca”, recalca.

El motivo es claro: cuando la goma se seca y se cuartea, pierde todas sus propiedades de adherencia. Aunque la banda de rodadura no esté completamente desgastada, el contacto con el asfalto se vuelve mucho más inseguro. “La goma seca no tiene adherencia con la carretera, pierde todas sus cualidades”, explica el mecánico, subrayando que esta situación puede ser especialmente peligrosa en condiciones de lluvia o frenadas de emergencia.

Para evitar riesgos, la Dirección General de Tráfico (DGT) recomienda comprobar el estado de los neumáticos al menos una vez al mes y siempre antes de emprender viajes largos. Es fundamental revisar la presión según las indicaciones del fabricante, vigilar posibles deformaciones o bultos y detectar grietas o signos de envejecimiento, especialmente en coches que pasan largos periodos sin uso.

El estado de los neumáticos es clave para garantizar la seguridad vial, y no basta con fijarse únicamente en el dibujo. Así lo explica José, mecánico con años de experiencia, que ha querido alertar sobre un problema común pero poco conocido: la goma seca. Aunque la rueda conserve un aspecto aparentemente correcto desde lejos, puede esconder un deterioro grave en los laterales que compromete la adherencia y, por tanto, la estabilidad del vehículo.

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