Por qué frenar para que no nos 'cace' un radar tiene multa (y el peligro que conlleva)
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PODEMOS PROVOCAR UN GRAVE ACCIDENTE

Por qué frenar para que no nos 'cace' un radar tiene multa (y el peligro que conlleva)

En muchas ocasiones, no somos conscientes de que un frenazo para evitar una multa puede suponer un grave accidente. Este pasado viernes, se pudo ver una de esas situaciones

placeholder Foto: Por qué frenar para que no nos 'cace' un radar tiene multa (y el peligro que conlleva). (EFE)
Por qué frenar para que no nos 'cace' un radar tiene multa (y el peligro que conlleva). (EFE)

Vas circulando con tu vehículo por la carretera con aparente normalidad. Acabas de tomar una pequeña curva a la derecha y enfilas una larga recta de varios kilómetros pero, cuando solo llevas un pequeño trecho recorrido, encuentras una extraña caja en el arcén de la carretera. Es el preciso momento en el que decides echar la vista al cuentakilómetros y descubres que circulas a más velocidad de la permitida por la vía y, ante la posibilidad de que se trate de un radar, decides dar un frenazo para evitar la hipotética multa. Posiblemente, esta situación te sonará, pero muchas veces no somos conscientes del peligro que entraña.

Son numerosas las ocasiones en las que hemos visto esta situación en la carretera o, incluso, la hemos protagonizado. Si alguna vez vamos circulando y vemos que de repente un vehículo que circula delante de nosotros frena sin sentido aparente en un lugar sin peligro, posiblemente sea porque ha observado alguna señal que le hace pensar en la presencia de un hipotético radar. Sin embargo, en muchas ocasiones no nos damos cuenta de que este frenazo puede provocar un problema mucho mayor que la multa económica: un accidente de tráfico.

Foto: Sobre un puente, una de las zonas habituales en la que se colocan los radares móviles. (EFE)

Eso es precisamente lo que nos ha dado conocer la aplicación para conductores SocialDrive a través de Twitter. Ocurrió el pasado viernes en Mos, en la provincia de Pontevedra (Galicia), en dirección al alto de Puxeiros. En ese punto de la vía, la velocidad máxima permitida era de 80 kilómetros por hora y el conductor del primer coche que se puede ver la imagen se percató de la presencia de un radar fijo, ante lo que decidió frenar su vehículo. Posiblemente evitó la multa, pero provocó un accidente en cadena de otros tres vehículos —y del suyo propio incluido— que terminaron impactando entre ellos tras el frenazo inicial.

Una demostración muy gráfica del peligro que entrañan estas situaciones pues, en muchos casos, no utilizamos los retrovisores correctamente para evaluar el peligro que tiene dar un frenazo en un punto en el que el conductor que circula detrás de nosotros no se lo espera, pudiendo generar una situación de peligro inminente. Tan es así que incluso el Código de Circulación contempla este tipo de situaciones y son susceptibles de ser sancionadas. De esta manera, si un conductor frena bruscamente poniendo en peligro a otros usuarios de la vía puede ser sancionado como infracción grave y, por tanto, ser multado con hasta 200 euros.

Así aparece reflejado en el artículo 53, sección dos, del Código de Tráfico y Seguridad Vial:

1. Salvo en caso de inminente peligro, todo conductor, para reducir considerablemente la velocidad de su vehículo, deberá cerciorarse de que puede hacerlo sin riesgo para otros conductores y estará obligado a advertirlo previamente del modo previsto en el artículo 109, sin que pueda realizarlo de forma brusca, para que no produzca riesgo de colisión con los vehículos que circulan detrás del suyo.

2. Las infracciones a las normas de este precepto tendrán la consideración de graves, conforme se prevé en el artículo 65.4. C del texto articulado.

De hecho, la Dirección General de Tráfico (DGT) es consciente de estos archiconocidos frenazos antes de un radar. Así, para evitar estas situaciones, cada vez se están poniendo en uso un mayor número de radares de tramo, con los que aunque frenemos al principio y al fin de los puntos de control de velocidad no será suficiente para evitar la multa, por lo que nos 'obliga' a mantener una velocidad constante durante cientos de metros. Eso sí, lo mejor es mantener una buena distancia de seguridad para evitar un accidente por alcance: nunca debemos dar por hecho lo que hará el conductor que circula delante de nosotros.

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