autonomía de 265 km en ciudad y autovía

Corcho, plástico PET... Así es por dentro el primer eléctrico de Mazda

El Mazda MX-30 es un coche limpio y sostenible desde su fabricación. Cuenta con una batería ligera y materiales ecológicos como bioplásticos elaborados a partir de virutas de madera

Foto: Mazda MX-30.
Mazda MX-30.

En la actualidad es difícil encontrar un fabricante que no cuente con modelos eléctricos entre sus filas. En el último trimestre de 2019, la demanda de este tipo de vehículos, con respecto al mismo periodo de 2018, experimentó un crecimiento de más de un 80% en toda Europa, según datos de la Asociación Europea de Fabricante de Vehículos (ACEA).

Mazda presenta en España este mes de septiembre su primer eléctrico, el Mazda MX-30. Un SUV pensado para un uso urbano diario, cuya batería más ligera reduce el impacto de dióxido de carbono no solo durante su ciclo de vida útil, sino también en el proceso de producción. Esta, además, permite una carga rápida del 20 al 80% en 36 minutos, aproximadamente, con corriente continua. Esto es gracias a su tecnología e-Skyactiv, que combina la batería con un motor eléctrico síncrono de corriente alterna de 107 kW y 145 CV de potencia. Así, el nuevo todocamino consigue una conducción más dinámica y una autonomía de 265 kilómetros en uso mixto, muy superior a los 48 kilómetros que de media recorren los europeos en sus trayectos urbanos, según un estudio realizado por Ipsos MORI el año pasado.

Corcho, plástico PET... Interior ‘eco’

Uno de los puntos fuertes del nuevo eléctrico de los de Hiroshima es precisamente su concepto sostenible, que está presente desde el mismo planteamiento de fabricación. Además de la reducción de las emisiones al disminuir el tamaño de la batería, en el interior del Mazda MX-30 encontramos gran cantidad de materiales sostenibles. La tapicería del interior de las puertas del Mazda MX-30, por ejemplo, está confeccionada con un material elaborado a partir de botellas PET recicladas. “Para crear este material, que tiene un tacto suave y es fácil de procesar, fue preciso desarrollar un nuevo método de moldeo integrado de fibras textiles y plásticas”, aclaran desde la compañía.

También en las puertas delanteras y traseras se ha utilizado un bioplástico de alta calidad, que ya pudimos ver en otros modelos como Mazda3 o en el segmento SUV -CX-3, CX-5 y CX-30-, creado a partir de derivados de plantas y residuos vegetales como virutas de madera. Desde la marca confirman que “los bioplásticos se caracterizan por una calidad de acabado superior a la de los plásticos pintados tradicionales, por lo que tienen aplicaciones tanto en el interior como en el exterior de los vehículos”.

Interior Mazda MX-30.
Interior Mazda MX-30.

Asimismo, la piel usada en los asientos y otros rincones del Mazda MX-30 tiene una textura de cuero clásico, pero realmente es artificial y elaborada a partir de agua y no disolventes. Lo que permite que la reducción de emisiones e hidrocarburos también esté presente en los procesos de fabricación de los distintos materiales que conforman el todocamino eléctrico.

Entre esos materiales respetuosos con el medioambiente también se encuentra el corcho. Un guiño a los orígenes de Mazda que empezó dedicándose a la fabricación de este material. La consola flotante central incorpora corcho natural de bosques sostenibles en sus espacios de almacenaje. “Utilizamos procesos muy interesantes de producción de materiales respetuosos desde antes del MX-30, pero este modelo ha sido la plataforma perfecta para poner en primer plano nuestros desarrollos en este terreno”, afirmaba Jo Stenuit, director europeo de diseño de la marca.

Mazda MX-30.
Mazda MX-30.

El reciclaje no es algo nuevo para Mazda. Desde 1992, el fabricante japonés se ha preocupado por dar una segunda vida a los parachoques de sus vehículos. Aunque en un primer momento, el plástico reciclado servía para fabricar bolígrafos y piezas de plástico no visibles en sus automóviles, poco a poco fueron perfeccionando los procesos y desde la década de los 2000, la resina de plástico obtenida de los parachoques viejos se emplea en la fabricación de los nuevos. Esta tecnología de reciclaje ha permitido que, solo en Japón, Mazda haya reciclado un total de 1.280.000 parachoques, que si los colocamos en fila, equivaldría a una distancia de Londres a Moscú.

Este respeto al medioambiente está integrado en el diseño minimalista de Mazda, basado en la filosofía Kodo (Alma del movimiento). Un espacio donde menos es más, con acabados artesanales y siempre pensado en el conductor. Y, precisamente, ese diseño vanguardista y sostenible ha sido reconocido por los premios Red Dot 2020 por su belleza artesanal en el interior y su exterior con estética moderna sin perder funcionalidad. El Mazda MX-30 destaca además por estar equipado con los últimos sistemas de conectividad y seguridad, así como una conducción fluida y dinámica que sorprende en los vehículos eléctricos.

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