Mazda M Hybrid

Por qué elegir un híbrido si estás pensando en renovar tu coche

Ahorro de carburante, carga automática, eficiencia, sostenibilidad o autonomía son algunas de las características que hacen que los híbridos sean una opción más que interesante

Foto:  Nuevo Mazda 3.
Nuevo Mazda 3.

El parque automovilístico español ha cambiado mucho en la última década. Cada vez es más común ver en las carreteras otro tipo de vehículos, diferentes a los tradicionales. Los llamados alternativos (eléctricos, híbridos y propulsados por gas) suponen ya un 14,5% de las matriculaciones totales, de acuerdo con los últimos datos del mes de febrero facilitados por ANFAC. Y aunque con respecto al mismo periodo del año anterior se han matriculado un 6% menos de coches, los alternativos han crecido más de un 50%. Los híbridos, ya sean enchufables o no, lideran este particular ranking, acumulando un 82,7% de las matriculaciones de vehículos alternativos.

Pero, ¿a qué se debe este aumento? ¿Qué hace que un híbrido sea la alternativa predilecta? Para empezar, lo primero que tenemos que tener claro es qué entendemos por híbrido: aquel que utiliza dos fuentes de energía, combinando la combustión con la energía eléctrica, es decir, alterna electricidad y combustible, ya sea gasolina o diésel, para moverse. De este modo, su consumo es menor; lo que permite que, por un lado, ahorremos carburante (hasta un 25%) y, por otro, contaminemos menos.

Ventajas de los coches híbridos

Precisamente reducir esa huella de carbono se ha convertido en una necesidad para los principales fabricantes, quienes ya se han subido al carro de la electrificación, comenzando su particular ‘revolución verde’. Un ejemplo son los últimos lanzamientos de la marca japonesa Mazda, los renovados Mazda 3 y Mazda CX-30, que incluyen el sistema Mazda M Hybrid de serie en sus gasolina. Un motor de hibridación ligera que reúne lo mejor de ambas tecnologías.

Estos coches contienen una batería eléctrica de ion-litio, recargable e instalada bajo el panel suelo, entre las ruedas, que se encarga de dar apoyo al motor de combustión interna. Así, cuando el coche arranca, acelera o se detiene, el motor eléctrico asiste para conseguir que las transiciones sean fluidas y naturales. Además, al arrancar de forma inconsciente desde una situación de i-Stop (sistema de detención automático), esta maniobrabilidad que podría resultar brusca, no lo es en absoluto. También proporciona potencia para propulsar el motor, lo que permite aprovechar al máximo la energía generada durante la conducción.

Interior del nuevo Mazda CX-30.
Interior del nuevo Mazda CX-30.

Por otro lado, esta innovación supone que en el momento en el que el par del motor se refuerza con la unidad eléctrica (ISG), se reduce el consumo, aunque la aceleración sigue siendo la misma. Y, además, la velocidad del motor se ajusta con rapidez cuando el conductor sube de marcha, mejorando así el tacto del embrague. De esta forma, no desperdiciamos la energía generada, consumimos menos combustible y seguimos disfrutando de la conducción de un motor ‘convencional’.

Otro punto a destacar es que esta energía generada permite sustituir el par motor por el par motor eléctrico. De este modo, no solo reducimos consumo sino también el nivel de CO2 emitido, sobre todo, en ciudad. En las áreas metropolitanas solemos frenar más que en autovías y autopistas, hecho que permite al motor eléctrico recuperar energía la cual podrá ser reutilizada cuando sea necesario. Esto significa una autonomía de la que carecen otro tipo de vehículos alternativos como los eléctricos o enchufables.

Mazda 3.
Mazda 3.

Otro beneficio de los coches híbridos es su mantenimiento. No necesita un cuidado especial, sino que es sencillo y barato. Al prescindir de algunos elementos como las correas de distribución y disponer de una batería, el motor eléctrico alarga la vida al motor de combustión, y por tanto, las visitas al taller se reducen. Asimismo, el cambio de los filtros de agua y aceite se realiza con menor asiduidad que en los motores de combustión interna. Lo mismo ocurre con los frenos, ya que al ser un pedal electrónico y tener frenada regenerativa y absorber el motor eléctrico parte de la frenada, disminuye el desgaste del freno mecánico.

Las nuevas normativas gubernamentales limitan la circulación en los centros neurálgicos, con el propósito de devolver a esas urbes un aire más limpio. En nuestro país, algunas de estas iniciativas son Madrid Central, en el caso de la capital, o la ZBE (Zona de Bajas Emisiones) de Barcelona. Esto implica que no todos los vehículos pueden circular por dichas zonas. Y ahí radica una de las principales ventajas de los híbridos, ya que disponen de la etiqueta ECO con la que podrán circular en cualquier escenario. En el caso del SUV de Mazda, en sus versiones Skyactiv-G y Skyactiv-X, mientras que en el Mazda 3, en sus motores de gasolina.

Mazda CX-30.
Mazda CX-30.

La tecnología Mazda M Hybrid de los de Hiroshima, por tanto, combina eficiencia y sostenibilidad. De modo que el placer de conducir no está reñido con el respeto al medioambiente. Así pues si estás pensando en renovar tu coche, el compacto Mazda 3 o el Mazda CX-30 pueden ser una buena alternativa híbrida y más si tenemos en cuenta que ambos modelos están nominados al Mejor Coche del Año, WCOTY, los Oscar de la automoción. Los dos se han colado entre los tres finalistas, junto al Kia Telluride. Su diseño kodo (alma del movimiento), centrado en el ser humano en su interior y exterior, innovaciones como sus motores Skyactiv-X o un mayor aislamiento acústico hacen de Mazda un claro candidato para alzarse con el preciado galardón el próximo 8 de abril.

Motor