FABRICA SUS MOTOS EN BARCELONA

La moto eléctrica española que revolucionará el mercado mundial

El fabricante español de motos eléctricas se ha colado en el “top ten” de la industria nacional.

Foto: La marca española de motos eléctricas, Silence.
La marca española de motos eléctricas, Silence.

El año 2019 marcará un antes y un después en el proceso de transformación de la movilidad motociclista, porque por primera vez un fabricante de motos eléctricas se codea con los constructores tradicionales. Se trata de Silence, marca ubicada en Barcelona, creada por el expiloto de raids Carlos Sotelo, con varios títulos a la cabeza y un podio final en el Rally Dakar –tercero en la edición de 1996-, que se ha convertido en la revelación del mercado motociclista.

Silence se ha situado como el décimo fabricante por número de matriculaciones en 2019, un dato inédito para un productor de motos eléctricas, al matricular el pasado año 5.589 unidades. Su modelo Silence S02, con 5.213 unidades matriculadas, es el cuarto más vendido del mercado, no muy lejos del superventas de 2019, el KYMCO Agility City 125, del que se vendieron 6.793 unidades.

El éxito de Silence radica en sus ventas a flotas y “motosharing”, el nuevo concepto de movilidad que se impulsa en las principales capitales españolas. Su progresión le lleva a la venta directa a particulares con el modelo S01, a través de una amplia red comercial que poco a poco va tejiendo, tanto dentro como fuera de España. Uno de sus acuerdos más notables es el que ha alcanzado con Seat. El fabricante español de automóviles tiene la responsabilidad de hacerse cargo de los proyectos de micromovilidad dentro del Grupo Volkswagen, y ha considerado a Silence como el socio ideal para llevar adelante sus iniciativas en este terreno.

15 años de trabajo

Detrás del éxito de Silence hay quince años de trabajo, que se dice pronto. Cuando Sotelo se vio obligado a dejar la competición, puso en práctica su otra pasión, la ingeniería. Como ingeniero técnico industrial mostró inquietud por crear su propia moto, y así nació la CSR. Lo hizo trabajando con motorizaciones producidas en China, mucho antes de que grandes fabricantes vieran las ventajas de establecer colaboración con las plantas motrices en el país asiático.

Silence, se mueve.
Silence, se mueve.

Después de trabajar en varios proyectos posteriores, en 2012 sentó las bases de Silence a través de Scutum, marca con la que se centró definitivamente en los scooters eléctricos, anticipándose claramente al mercado en 2014. Esa anticipada visión sobre el sector es la que le permite disfrutar ahora de tan privilegiada posición en el mercado, además con unas perspectivas de crecimiento realmente grandes. De los quince empleados de Scutum pasó a 90 en Silence en sólo cinco años, y cabe la posibilidad de que en 2020 siga creciendo la plantilla al ritmo que crece su producción. El año pasado, fabricaron 7.000 unidades y facturaron más de 30 millones de euros.

Silence tiene presencia en siete países europeos además de España, y ha conseguido adentrarse en mercados tan competitivos como Italia, Francia y Reino Unido, al tiempo que crece su red comercial en España, porque con su modelo S01 ya no se limita como cliente potencial a las flotas o el “motosharing”, también hay particulares interesados en su movilidad eléctrica.

Silence S01

Silence tiene un innovador e imaginativo sistema de batería extraíble que la diferencia de cualquier otro modelo eléctrico. Con prestaciones similares a las de un scooter de 125, la S01 goza de una autonomía homologada de 115 kilómetros, lo cual es bastante notable para un uso urbano e incluso interurbano en determinadas condiciones. El scooter pesa 105 kilos, tiene una potencia de 14,5 CV (11 kW), y cuesta 5.995 euros. Su precio es elevado, no cabe duda, pero es, de momento, el peaje que hay que pagar para adentrarse en la electromovilidad. Una situación que sinduda cambiará en el curso de los próximos años.

La batería tiene 5,5 kWh, y alimenta un motor que llega a alcanzar los 11 kW de potencia. Silence estudia diferentes modelos de negocio para ofrecerla en opción de alquiler. Esta opción supondría una rebaja importante en el coste de la moto, dado que la batería es responsable del elevado precio de los vehículos eléctricos.

Su batería está realizada con celdas Samsung, pesa 30 kilos y cuenta con el ingenioso sistema Power Battery Pack. Esto permite sacarla del bastidor y transportarla en un trolley incorporado en su diseño, con asa, ruedas y pie de apoyo. De esta manera se puede mover con comodidad y enchufarla a la red doméstica en el trabajo o el hogar, sin mayores complicaciones. Además, puede servir a su vez para recargar otros dispositivos electrónicos.

El siguiente paso en la innovación de Silence es el uso de un sistema de placas fotovoltaicas que permita la recarga sin necesidad de estar conectado a la red eléctrica. De esta forma se cerraría el círculo de la generación eléctrica sobre el propio vehículo, alcanzándose así la deseada emisión 0, que hoy por hoy nadie puede ofrecer.

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