Picos de emisiones 1.000 veces superiores

La "laguna legal" que enmascara la contaminación de los nuevos coches diésel

Un estudio asegura que la UE tiene un "punto ciego" en su medición de las emisiones: cuando se regeneran los filtros de partículas de los nuevos diésel, tienen grandes picos contaminantes

Foto: Una boina de contaminación cubre la ciudad de Madrid. (EFE)
Una boina de contaminación cubre la ciudad de Madrid. (EFE)
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El ocaso del diésel está cada vez más cerca. El sector del automóvil sigue moviendo ficha por la electrificación y otras alternativas a los combustibles fósiles, al tiempo que las principales capitales vetan en sus grandes arterias los coches más contaminantes. Hasta ahora, este diagnóstico coincidía con los vehículos más antiguos, pero una investigación recién salida a la luz apunta a que los nuevos motores de gasóleo tienen picos de emisiones de partículas 1.000 veces superiores a los niveles considerados normales.

Así lo demuestra el informe 'New Diesels, New Problems', elaborado por Transport & Environment (T&E), una federación compuesta por 60 organizaciones de 25 países diferentes, entre las que se incluyen Ecologistas en Acción y la Asociación para la Promoción del Transporte Público. En él se publican los resultados de distintos análisis de laboratorios independientes que revelan que incluso los últimos modelos de diésel representan un grave peligro para la salud.

Su conclusión es demoledora: el "fracaso" de los controles de contaminación de automóviles más estrictos de la Unión Europea, al "no poder detener las enormes cantidades perjudiciales de partículas contaminantes que emiten" los últimos modelos de diésel. Principalmente, se debe a que la "mejor tecnología disponible para el control de contaminación", los filtros de partículas de diésel (DPF), se limpian o regeneran con regularidad, lo que causa que los vehículos diésel derramen grandes cantidades de partículas cada 480 kilómetros aproximadamente.

Los análisis demuestran que estos aumentos súbitos de emisiones pueden ocurrir en áreas urbanas y a lo largo de 15 kilómetros

"Los análisis demuestran que estos aumentos súbitos pueden ocurrir en áreas urbanas y a lo largo de 15 kilómetros, en los cuales las emisiones peligrosas de partículas contaminantes aumentan repentinamente a más de 1.000 veces su tasa normal", menciona la publicación, cuya denuncia se centra en que para las pruebas de la UE "se ignoran los límites de emisión y se reinician las pruebas, aunque se discutió una reglamentación más estricta ya en 2007".

Para demostrarlo, T&E pidió al laboratorio Ricardo que analizara un Nissan Qashqai y un Opel/Vauxhall Astra, dos de los automóviles diésel más populares de Europa, considerados "limpios" por sus fabricantes y homologados de acuerdo a la última norma Euro 6d-TEMP. En los análisis, se simuló una conducción real y se midieron una variedad de contaminantes, incluidos los que no están reglamentados aún y son difíciles de medir en ruta, como las partículas ultrafinas, las volátiles y semivolátiles y el amoníaco.

Si el estándar de la UE no ignorase las emisiones durante la regeneración de los DPF, ambos automóviles habrían excedido los límites legales. Mientras que el primer coche emitiría un 32% más de las partículas permitidas, el segundo superaría un 115% de ese valor durante el proceso de limpieza. No obstante, al no aplicarse legislación sobre la limpieza de los filtros, se ignoran entre el 60% y el 99% de las emisiones de las partículas reguladas, según el informe.

Un problema de salud pública

Los dos automóviles respetaron los límites legales para contaminantes gaseosos y partículas en suspensión —óxidos de nitrógeno, monóxido de carbono e hidrocarburos totales—, si bien la federación considera que, desde la perspectiva reglamentaria, tampoco "se presta la atención suficiente a grandes cantidades de partículas contaminantes, a pesar de que potencialmente son las más perjudiciales para el cuerpo humano".

Estos resultados sugieren que los nuevos diésel no son la solución definitiva para acabar con las partículas, al causar picos sustanciales de contaminación durante las condiciones reales de conducción. "Para la salud pública, lo que importa son las emisiones reales del vehículo, no solo si se cumple un límite de emisiones medido a partir de una prueba específica", concluye el texto.

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