IMPRESCINDIBLE UN PUNTO DE RECARGA FÁCIL

¿Merece la pena comprarme un coche híbrido enchufable? Depende de esto

Un híbrido y un híbrido enchufable utilizan la misma tecnología, pero el segundo tiene más batería, un cargador y es más caro

Foto: El Hyundai Ioniq ofrece en su gama versión híbrida, híbrida enchufable y 100% eléctrica.
El Hyundai Ioniq ofrece en su gama versión híbrida, híbrida enchufable y 100% eléctrica.

¿Merece la pena comprarse un coche híbrido enchufable? La respuesta es difícil porque depende de las circunstancias. En principio, si tenemos un enchufe disponible en casa o en el trabajo para recargar, a ser posible un 'wallbox' dedicado solo al coche eléctrico, y si recorremos 30 o 40 km cada día, puede ser una buena opción, porque tendremos etiqueta cero emisiones y un notable ahorro de carburante. A cambio, tendremos que pagar un precio bastante más alto por el coche y, de momento, tampoco hay demasiadas opciones en el mercado.

La sociedad española vive un verdadero lío con el tema de la movilidad, de las nuevas tecnologías y de la reducción de emisiones. Hay tanta cantidad de opciones que muchos usuarios optan por no cambiar su vehículo solo por no saber cuál de todas las opciones tiene que comprar para acertar. Poca gente sabe explicar fácilmente la diferencia entre un 'mild hybrid', un híbrido o un híbrido enchufable, o incluso lo que algunos han decidido llamar híbridos de gas, aunque que en realidad no sean vehículos híbridos. Ya les hemos hablado en alguna ocasión de todos estos sistemas pero esta vez solo les vamos a hablar de dos opciones y de cuándo merece la pena adquirir un híbrido o cuando hacerlo por un enchufable.

Básicamente, un vehículo híbrido y un híbrido enchufable son exactamente lo mismo y únicamente varían en una cosa: el primero lleva una batería pequeña, en el entorno de 1,5 kWh, mientras que un enchufable lleva una batería de al menos ocho o 9 kWh. Y también hay una segunda diferencia el primero no tiene más que un tapón para echar gasolina y el segundo tiene uno para repostar gasolina y otro para enchufar el vehículo a la corriente eléctrica. También hay otra diferencia, un híbrido tiene etiqueta Eco y un enchufable la de cero emisiones.

Las versiones híbridas enchufables tienen su etiqueta cero emisiones.
Las versiones híbridas enchufables tienen su etiqueta cero emisiones.

Pero la tecnología es la misma, un motor de gasolina apoyado por otro eléctrico que a su vez está alimentado por una batería. Cuando hablamos de un híbrido normal, lo que Toyota define como auto recargable, lo que tenemos es un vehículo en el que no merece la pena hablar de su autonomía en modo eléctrico, porque solo son dos o 3 km como máximo con el motor de gasolina apagado. Su pequeña batería se recarga en las frenadas o retenciones del motor de gasolina.

Parece una nimiedad, pero en realidad es un tema muy importante porque lo que hace esta combinación de motor de gasolina y motor eléctrico es conseguir una gestión de la energía optimizada. Con ello, si estamos circulando por ciudad es muy posible que recorramos una calle atascada entera sin que se ponga en marcha el motor térmico. O la mitad de nuestro recorrido urbano con el motor apagado. Eso supone un gran ahorro y si lo hacemos en carretera entonces veremos como una parte importante del tiempo en el que vamos con el pie levantado o pisando ligeramente el acelerador, el motor de gasolina va también apagado. Y eso es un gran ahorro.

Sin embargo, el híbrido enchufable va un paso más allá y tiene una batería con la que pueden recorrerse en torno a unos 50 o 60 km, aunque ya hay algún vehículo de Mercedes que permite hacer 100 km en modo solo eléctrico. La ventaja de estos vehículos híbridos enchufables es que con la recarga de una batería podremos hacer en la vida real 40 o 50 km y los haremos con el motor apagado y con cero emisiones en su utilización.

Para ver si merece la pena comprar un híbrido enchufable lo primero que hay que aclarar es si tenemos un sitio donde recargarlo, porque de lo contrario no sirve para nada y solo nos costará mucho más caro el vehículo. Si tenemos un punto de recarga fácil de usar la opción parece mucho más interesante. Hay que analizar la utilización, pero si hacemos bastante uso en ciudad sin duda merece la pena. Por el contrario si queremos un coche solo para rodar por carretera y deprisa veremos como la batería se agota antes de lo previsto y solo funcionaremos con el motor de gasolina mucho tiempo.

El Audi Q7 ya ofrece su variante híbrida enchufable.
El Audi Q7 ya ofrece su variante híbrida enchufable.

El otro aspecto que hay que analizar es el de su precio. Es muy diferente comprar un BMW X5 hibrido enchufable o un Hyundai Ioniq y por ello hay que analizar cada caso concreto para ver si realmente nos salen las cuentas en función de nuestras necesidades. Como un ejemplo, vamos a utilizar un modelo que ofrece las dos opciones como es el Hyundai Ioniq. Este mismo estudio se podría hacer con cualquier otro coche.

El Ionic híbrido cuesta 25.200 euros e incluye una batería de iones de litio de 1,56 kWh de capacidad. Por lo que se refiere a su motorización, combina un propulsor de gasolina de 105 caballos con otro eléctrico de 44 caballos, mientras que la potencia combinada máxima utilizable por el sistema es de 141 caballos. Solo un dato más, su consumo homologado que según el ciclo WLTP es de 5,2 litros cada 100 km.

En cuanto a la versión híbrida enchufable, denominada PHEV, incorpora una batería de más capacidad, de 8,9 kWh, lo que le permite una autonomía homologada de 52 km. Con ello, el consumo homologado de gasolina es de 1,1 litros cada 100 km, según el ciclo WLTP. En cuanto a su aspecto mecánico, el motor de gasolina es el mismo de 105 caballos, mientras que el eléctrico ofrece algo más de potencia, 60 caballos. Sin embargo, la potencia máxima utilizable por el sistema es la misma, 141 caballos.

Se me olvidaba lo más importante, su precio, que es de 32.400 euros. Es decir que la diferencia entre ambos es de 7.200 euros según los precios oficiales. Si buscamos un coche más limpio y ecológico en el uso diario, sin duda la mejor opción es el enchufable, siempre que tengamos accesible y fácil un enchufe para recargar. Si no somos tan ecológicos habrá que echar las cuentas, calcular el ahorro de combustible en el día a día hasta recuperar los 7,200 euros de diferencia entre ambos.

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