CÓMO PROTEGER LOS VEHÍCULOS CON SMART KEY

¿Arrancas sin meter la llave? Así puedes evitar que los ladrones te roben tu coche

Cada vez más, los ladrones afinan sus técnicas para robar tu vehículo y, en los últimos meses, se han centrado en los coches más modernos que cuentan con 'smart key'

Foto: ¿Arrancas sin meter la llave? Así puedes evitar que los ladrones te roben tu coche. (iStock)
¿Arrancas sin meter la llave? Así puedes evitar que los ladrones te roben tu coche. (iStock)

Llegas a casa después de un día duro de trabajo. Con la llave del coche en el bolsillo, pulsas el botón para apagar el motor, cierras la puerta y, de nuevo, pulsas un segundo botón en la maneta para cerrar el vehículo... pero lo que no puedes ni imaginar es que los ladrones podrían estar acechando. Y es que este nuevo sistema, denominado 'smart keys', se ha convertido en uno de los favoritos de los ladrones. Te explicamos cómo arreglarlo y como evitarlo.

Las 'smart keys' -del inglés 'llaves inteligentes'- son un sistema que nos permite arrancar y apagar el vehículo sin necesidad de tener que introducir la llave en el contacto, además de poder abrir y cerrar el vehículo sin tocar ningún botón del mando. Simplemente con llevar la llave en nuestro bolsillo es suficiente para poder utilizar nuestro coche. Sin duda, un gran avance para el usuario, que los 'cacos' han descubierto cómo 'hackear' en solo 20 segundos.

Estas llaves funcionan realizando un intercambio de señales cifradas con el vehículo, exclusiva entre nuestra llave y nuestro coche. Pero, entonces, ¿cómo un ladrón puede hacerse con el control de nuestro coche? Básicamente, utilizan dos sistemas diferentes: o bien un inhibidor de frecuencia que nos haga creer que hemos cerrado el coche cuando no es así o bien un repetidor de ondas que 'engañe' a nuestro coche para hacerlo funcionar correctamente.

Con el primer método, es más difícil que caigamos en la trampa, aunque puede suceder: nosotros pulsaremos el botón de la maneta de la puerta, pero el coche no se cerrará. Podemos caer en la trampa de creer que sí lo hemos hecho, lo que permitiría al ladrón entrar en el interior, pero si busca llevarse el coche, deberá puentearlo para arrancarlo. Si el cierre centralizado va acompañado del abatimiento de los retrovisores, es mucho más difícil que no nos demos cuenta de que no hemos cerrado.

El segundo es mucho más elaborado, pero indetectable para nosotros. Suele darse en chalets unifamiliares, en los que el vehículo está aparcado en la puerta de nuestra casa: a través de un repetidor portátil, un ladrón lo acerca al domicilio, donde potencia la señal del mando y lo envía al coche, mientras un segundo malhechor abre la puerta del vehículo y lo arranca, haciéndose con el control. Sin embargo, hay soluciones para evitarlo por parte de las marcas y de nosotros mismos.

¿Cómo evitar estos robos?

Por un lado, las marcas se cuidan mucho de evitar que nos roben el vehículo. No en vano, España es el tercer país de Europa donde más se producen este tipo de situaciones, con más de 120 vehículos por día. Algunos modelos nos permiten apagar la llave, con lo que evitamos definitivamente el problema; en otros casos, el coche no se mueve si la llave no está dentro o, incluso, se detiene si no detecta que la llave también está en movimiento.

Si, a pesar de ello, no te fías, muchas son las soluciones que los usuarios ofrecen para evitar el problema. Los más rudimentarios, pero igualmente efectivos, hablan de meter la llave en una jaula de Faraday, que impide las transmisiones de señales eléctricas. ¿Cómo conseguir este efecto en casa? Muy sencillo: o bien metiendo la llave en el congelador o envolviéndola en papel de aluminio pues, en ambos casos, se consigue lo mismo: emitir la comunicación con el coche.

Aunque dejes la 'smart key' en la mesa del salón, los ladrones pueden robarte el coche. (Pexels)
Aunque dejes la 'smart key' en la mesa del salón, los ladrones pueden robarte el coche. (Pexels)

También podemos optar por los sistemas más tradicionales, como colocar una barra antirrobo en el volante o contar con una alarma en el vehículo. Ambos sistemas también pueden ser 'saltados' por los ladrones con mayor o menor facilidad -dependiendo de la complejidad de cada una-, pero que sí ejercen un efecto disuasorio: en igualdad de condiciones entre dos vehículos, los cacos elegirán el que menos dificultades les representen.

Incluso las alarmas mejor preparadas pueden avisarnos del levantamiento del vehículo, ante la posibilidad de que lo estén subiendo a una grúa sin nuestro consentimiento. Por último, un localizador GPS es otra de las grandes soluciones, que en los modelos más sofisticados incluso nos permite bloquear el vehículo a distancia. Los ladrones siempre van un paso por delante de la tecnología, pero lo que pongamos de nuestra mano puede servir para evitar que nos roben el coche.

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