TURQUÍA LO ACABA DE PONER EN PRÁCTICA

El último invento para controlar la velocidad: el radar móvil de cartón

Tratar de reducir la siniestralidad en nuestras carreteras es uno de los grandes objetivos de los gobiernos, que incluso llegan a pensar en soluciones tan increíbles como efectivas

Foto: Imagen de uno de los radares de cartón situados en el exterior de la calzada.
Imagen de uno de los radares de cartón situados en el exterior de la calzada.

Conseguir reducir la siniestralidad en las carreteras es uno de los grandes objetivos que persiguen los países de medio mundo. El número de víctimas al volante continúa siendo muy elevado y buscar soluciones para concienciar al conductor de que debe de respetar los límites de velocidad sigue siendo una prioridad. Y si en España hemos sido capaces de inventar el radar en cascada, en Turquía han ido un paso más allá: la policía de cartón está al acecho.

Los último estudios viales han confirmado una mayor: para el conductor, es tan efectiva la presencia de un radar como el aviso del mismo, pues son situaciones que generan el mismo resultado, que levantemos el pie del acelerador. De hecho, en España el propio Pere Navarro ya anunció que no existen tantos radares como cajas en nuestras carreteras o, dicho de otra manera, que no todos los lugares señalizados como punto de control de velocidad tienen dispositivos que multen.

Y el último invento al respecto llega desde Turquía, donde han encontrado un sistema efectivo a la vez de sorprendente. ¿Para qué infrautilizar patrullas policiales para controlar la velocidad en lugar de usar un señuelo que es igual de efectivo? Recordemos que el país otomano está sufriendo gravemente el acoso del terrorismo, por lo que todo recurso de seguridad que pueda ser enfocado a elementos de vital necesidad siempre será bienvenidos.

Así, bajo esta premisa, han decidido construir vehículos de cartón a modo de radar móvil. Se trata de la silueta lateral de un vehículo de policía turco, en el que se puede incluso ver la sombra del conductor a través de la ventanilla delantera que, sujeto en unas peanas de metal, se oculta en el exterior de la carretera como si se tratara de una patrulla de tráfico móvil. Cuando el conductor se acerca, al verlo, termina por frenar, creyendo que se trata de un coche real.

Pero el ingenio de las autoridades turcas va más allá: no se trata de un simple cartón sin visos de ser real, sino que en su parte superior incluye una placa solar que se encarga de ofrecer energía a una luz que hace las veces de sirena del vehículo. De esta manera, cuando el conductor se acerca a la patrulla de cartón, pero ve la sombra del policía y la luz superior del coche, frena para adaptarse a la velocidad de la vía, que normalmente continúa respetando los siguientes kilómetros.

Será en los próximos meses cuando las autoridades turcas puedan hacer un análisis exhaustivo de si la iniciativa ha tenido el éxito deseado, pero los estudios confirman que el señuelo funciona igual de bien entre los conductores. Una manera de promover que los usuarios sigan respetando la velocidad sin saber, hasta superarlo, si se trata de un radar real o de un simple recorte de cartón. La última idea en las carreteras para conseguir que el usuario mantenga los límites de velocidad.

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