MALAS COSTUMBRES DURANTE LA CONDUCCIÓN

Estas son las averías más comunes que tú mismo (sin saberlo) provocas en tu coche

Los vehículos son máquinas perfectamente engranadas que debemos de cuidar para lograr que nos duren el mayor tiempo posible, aunque no siempre los tratamos como deberíamos

Foto: Estas son las averías más comunes que tú mismo (sin saberlo) provocas en tu coche. (Pexels)
Estas son las averías más comunes que tú mismo (sin saberlo) provocas en tu coche. (Pexels)

Para muchos, el vehículo se ha convertido en una herramienta indispensable en su día a día: llevar a los niños al colegio, ir a trabajar o realizar la compra son tareas rutinarias en las que nuestro coche suele jugar un papel importante. Sin embargo, la situación se complica cuando sufrimos una avería que nos impide hacer uso de él durante varios días. El problema es que, en muchas ocasiones, son provocadas por nuestros malos hábitos al volante.

En muchas ocasiones, las averías que sufre nuestro coche vienen provocadas por algunas manías habituales que tenemos cuando vamos conduciendo y que, a la postre, suelen provocar un importante daño económico a nuestro bolsillo. Muchas son las situaciones en las que nuestro vehículo tiene que acabar en el taller para solucionar un problema, más o menos grave, pero que lo podemos haber provocado nosotros incluso sin saberlo. Estos son los más habituales.

Pisar el embrague

Se trata de uno de los elementos del vehículo que rompemos más comúnmente. Es muy habitual ver cómo algunos conductores deciden no poner su vehículo en punto muerto al llegar a un semáforo, dejando la marcha engranada y el embrague pisado. O, incluso, quien acciona el pedal mucho antes de que el semáforo se ponga verde o quien lo mantiene abajo durante la marcha. Todas estas situaciones provocan que se rompa el embrague antes de llegar al fin de su vida útil.

Obviar el mantenimiento

Otro de los problemas característicos con los que se encuentran los mecánicos en el taller tiene que ver con la falta de cuidado de nuestro vehículo. En muchas ocasiones, los usuarios nos olvidamos de que el vehículo tiene que tener un mantenimiento básico para hacer que todo funcione bien: niveles, filtros, frenos, presión de los neumáticos... Si vamos dejando de lado estos elementos, estaremos perdiendo seguridad y facilitando las averías mecánicas.

Foto: Pexels.
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Circular en reserva

Es muy habitual no ser previsores a la hora de repostar nuestro vehículo, siendo el propio vehículo el que nos indica que estamos en reserva. Cuando se nos ilumina el testigo en los controles del coche es cuando solemos decidir ir a la gasolinera, pero esto es un gran error. Al hacerlo, damos lugar a que las impurezas y los posos de la gasolina puedan llegar a nuestro motor, pudiendo provocar un problema grave en los inyectores, la bomba de la gasolina y en el filtro de combustible.

Cuidado, badén

Otra de las causas de avería más comunes tiene que ver con la manera en la que afrontamos los badenes. Evidentemente, la manera más lógica es reducir la velocidad hasta conseguir sobrepasarlos con cuidado, pues superarlos rápido y sin mesura puede provocar graves daños en nuestros neumáticos y suspensiones. Incluso podemos llegar a tener un problema grave en nuestra caja de cambios y en nuestra carrocería si llegamos a impactar contra el pavimento.

Foto: Pexels.
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Aparcar al 'toque'

Otro de los problemas más habituales a los que se enfrenta nuestro coche tiene que ver con el aparcamiento, especialmente en la calle. Ni que decir tiene que la chapa es la que está más expuesta en estos casos, pero no debemos de perder de vista otros elementos. Los neumáticos pueden sufrir desgaste o incluso un reventón si no evitamos los impactos contra la acera, que incluso pueden dañar nuestra suspensión y la dirección si solemos golpear fuertemente contra el bordillo.

La mano cansada

Puede parecer secundario pero, en realidad, es uno de los problemas más habituales. Es común que los conductores, en marchas largas, dejemos nuestra mano apoyada sobre la palanca de cambios como si fuera un reposabrazos, una situación que puede ser peligrosa para nuestro coche: la presión ejercida por el peso de nuestra extremidad puede provocar desajustes importantes en nuestro cambio, que incluso pueden conllevar la sustitución de parte de la caja.

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