Cómo librarse del nuevo impuesto al diésel (sabiendo que el coche eléctrico está verde)
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EN 2021 HABRÁ COCHES ELéCTRICOS COMPETITIVOS

Cómo librarse del nuevo impuesto al diésel (sabiendo que el coche eléctrico está verde)

La opción es adquirir un coche por renting o multiopción a tres años y luego optar por las nuevas tecnologías

placeholder Foto: El Seat El-Born estará a la venta en 2021 por un precio en torno a los 20.000 euros y con 300 km de autonomía.
El Seat El-Born estará a la venta en 2021 por un precio en torno a los 20.000 euros y con 300 km de autonomía.

El gobierno que ha salido de las elecciones del 28 de abril ya ha anunciado su intención de aumentar la presión fiscal y uno de los primeros impuestos que va a llegar es el del diésel. Se ha creado una cierta alarma entre muchos usuarios que van a ver cómo el coste de utilización de su vehículo aumenta en los próximos meses y no saben qué coche comprar para evitarlo.

El diésel es todavía una tecnología a la que le quedan muchos años de vida, porque permite unos consumos y unos costes de utilización ajustados. En cuanto a su nivel de emisiones, es similar al de un vehículo de gasolina si se habla de óxidos nitrosos o partículas no quemadas, mientras que en lo que se refiere a las de CO2, sus emisiones son en torno a un 25% más bajas. Sin embargo, la demonización al diésel sigue adelante y la llegada de este impuesto hará que muchos clientes se vean obligados a cambiar su vehículo.

En este momento, y con el coche eléctrico todavía no operativo al 100% para la mayor parte de los usuarios, se plantean básicamente dos opciones para comprar un coche nuevo, diésel o gasolina. La primera opción está bajando mes tras mes mientras que la segunda sube, y eso está haciendo que las emisiones de CO2 suban. Y también hace que los costes de utilización de un vehículo aumenten. Para solucionar este problema hay varias alternativas muy diferentes como son los vehículos híbridos, los bifuel de gas natural o de GLP y por supuesto los eléctricos y los híbridos enchufables, aunque más caros.

¿Qué coche compro?

En este momento, elegir entre estas diferentes opciones depende de la utilización que vayamos a hacer y también de los puntos de recarga que tengamos en nuestra zona. Me refiero a los de gas natural y de GLP, con respectivamente unos 70 surtidores en el primer caso y más de 700 en el segundo. Las infraestructuras están mejorando, pero a ritmo lento, por lo que hay que pensarse muy bien cuál de las opciones en concreto nos interesa más.

La otra opción es mucho más operativa, la del vehículo híbrido. En este caso tenemos un modelo que gracias a la incorporación de un segundo motor eléctrico permite reducir el consumo. Esta reducción es muy importante en el caso de una utilización más urbana, mientras que para un uso en carretera la reducción es menor, aunque también es interesante. Por ello, hay varias alternativas para salvarse del nuevo impuesto al diésel.

Pero hay un problema importante, el futuro de la movilidad pasa por el coche eléctrico, que de momento no es operativo para la mayor parte de los usuarios. Sin embargo, en un par de años el eléctrico si será una buena alternativa para todos. El problema es que hay que pasar al menos dos o tres años hasta la llegada masiva de este coche eléctrico con un precio ajustado. Y también con el paso de estos años las infraestructuras de recarga van a aumentar de manera muy destacable.

Hasta 2022

¿Qué podemos hacer entonces para cambiar nuestro coche diésel ahora, tener una opción válida para los próximos tres o cuatro años sin perder mucho dinero y poder, en 2022, adquirir un coche eléctrico de última generación?

La solución más interesante en estos momentos es optar por un sistema de compra mediante renting o uno de los llamados sistemas multi-opción que prácticamente todos los fabricantes ofrecen en estos momentos. En este caso lo que tenemos es una operación que nos garantiza la utilización de un vehículo durante tres o cuatro años por un coste fijo y cerrado mensual. Al final de esta operación podremos quedarnos con el coche pagando una cuota final o devolverlo y comprar uno nuevo. Con ello, tendremos resuelto el problema de qué hacemos en estos próximos tres años.

Esta es la solución perfecta que nos permitirá aguantar los años que faltan hasta que el coche eléctrico sea 100% operativo y utilizable, para que haya una infraestructura de recarga y para que el vehículo tenga un precio competitivo. Porque el eléctrico de precio ajustado y buena autonomía está llegando y a partir de su llegada, el resto de opciones como diésel o gasolina, GNC o GLP van a empezar a bajar su precio de recompra. Si hacemos una operación de pago por uso a tres años, será la empresa que nos ha alquilado el coche la que cargará con el problema de tener que revenderlo y perder lo menos posible.

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