OBLIGATORIA DESDE EL AÑO 2012 EN EUROPA

Cómo usar correctamente la etiqueta del neumático obligatoria para tu coche

En la etiqueta del neumático para tu coche se analizan tres conceptos, eficiencia energética, agarre en mojado y nivel de ruido que produce

Foto: Todos los neumáticos nuevos deben llevar obligatoriamente la etiqueta oficial desde el año 2012.
Todos los neumáticos nuevos deben llevar obligatoriamente la etiqueta oficial desde el año 2012.

El neumático es, sin duda, uno de los elementos más importantes de la seguridad vial, tanto en coches como en motocicletas o en vehículos comerciales. De nada sirve tener un buen coche, o un buen sistema de tracción, si no contamos con el neumático adecuado, ya que es el único punto de contacto del vehículo con la carretera. La etiqueta del neumático es la manera perfecta de informarse antes de comprar un nuevo equipo de ruedas para nuestro coche.

Comprobar el estado del neumático de manera regular, controlar su presión de inflado y tener en cuenta el tipo de neumático que llevamos en cada momento son claves para nuestra seguridad. Aunque en general muchos usuarios piensan que todos los neumáticos son iguales, en realidad eso no es así: hay grandes diferencias por muchos aspectos, por calidad, por tipo de compuesto o por su dibujo.

No es lo mismo un neumático de bajo coste pero de un fabricante homologado que un neumático de segunda mano traído del extranjero o uno de una marca china no homologada en el mercado europeo. Puede parecer que son iguales, que tienen un aspecto parecido, pero cuando tengamos un problema, cuando necesitemos frenar el coche para no tener un accidente o cuando vayamos a tomar una curva deprisa, entonces notaremos las diferencias. Y son muy grandes.

Esta es la etiqueta oficial.
Esta es la etiqueta oficial.

Para tratar de ayudar a los conductores menos expertos a elegir sus neumáticos se puso en marcha, hace ya unos cuantos años, la etiqueta del neumático a nivel europeo. Se trata de una forma de calibrar de manera homologada, y en las mismas condiciones, todos los neumáticos. Esta información se realiza sobre tres conceptos diferentes: eficiencia energética, agarre en mojado y nivel sonoro. Y en base a cada una de ellas, cada neumático homologado tiene una calificación diferente.

Si el neumático es un gran desconocido entre los usuarios normales, lo es aún más la existencia de esta etiqueta del neumático. Según un estudio de la comisión de fabricantes de neumáticos que se ha realizado en base a consultas a 1.400 profesionales del sector, solo un 55% de los concesionarios y un 24% de los talleres informa siempre a sus clientes sobre la existencia de esta etiqueta y sus ventajas o sobre cómo utilizarla.

La etiqueta europea del neumático es un distintivo obligatorio en la Unión Europea desde noviembre de 2012. Es un sistema estandarizado que proporciona información completa y especificaciones claras sobre tres conceptos diferentes y muy importantes para el automóvil, eficiencia, adherencia y ruido exterior. Por ello supone, tanto para los talleres como para el usuario final, una herramienta que facilita la elección del neumático ideal para cada caso. Y por ello, contribuye a la mejora de la seguridad vial, de la protección del medio ambiente, y además genera transparencia en el sector.

Según el estudio mencionado, el nivel de conocimiento de la etiqueta por parte de los profesionales es bueno. Pero luego esa información, pese a que es obligatoria, no se transmite al usuario final. Según este informe, la etiqueta europea del neumático es conocida por el 95% de los concesionarios, talleres de neumáticos y "autocentros" y por el 85% en el caso de las redes secundarias de marcas de coches y de mecánicos.

Sin embargo en lo que se refiere a la compra de neumáticos los únicos que valoran realmente la etiqueta son los concesionarios, con una nota media de 7,6 sobre 10, mientras que los talleres mecánicos rebajan esta nota media hasta 6,3.

Eficiencia energética

La etiqueta del neumático es un aspecto muy importante para todos los usuarios de vehículos de motor. Cuando alguien va a comprar un electrodoméstico, una lavadora o una nevera, por ejemplo, siempre se mira esta etiqueta para ahorrar en la factura de la luz. Lo curioso es que cuando una persona va a comprar un neumático para su coche casi nunca hace lo mismo. Y eso pese a que del nivel de eficiencia energética del neumático depende el consumo de carburante del vehículo.

En el caso de la eficiencia energética, la clasificación va desde A, el mejor de todos, hasta el G con un coeficiente de rozamiento muy alto y por ello provocando un consumo más elevado de carburante. En este sentido es muy similar a la de los electrodomésticos. La diferencia, para un mismo tipo de vehículo entre adquirir el mejor neumático, uno de la clase A o uno de clase G llega casi a un 10 % de incremento en el consumo. Desde el año 2018 el peor neumático que se puede adquirir en un comercio en Europa es de la Clase E, ya que los F y G no se comercializan.

En cuanto a la adherencia en mojado, también se clasifica entre los tipos A y G, siendo la escala similar a la de la eficiencia, donde A es la mejor y G la más deficiente. Determina el grado de agarre al asfalto y da una medida directa de la seguridad del neumático.

Por último se analiza el nivel de ruido exterior que provoca el neumático. Es la tercera medida de la etiqueta y se mide en un valor en decibelios. Para facilitar la compresión entre usuarios poco expertos junto al número aparecen tres ondas diferentes en color negro. Con una sola onda en negro es el mejor neumático, con dos es el intermedio y con tres es de los peores en este aspecto. El objetivo es conseguir neumáticos poco ruidosos para que el coche moleste cada día menos en el entorno urbano.

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