PRUEBA AUDI Q2 1.0 TSI S-TRONIC

Audi Q2, un todocamino pequeño para viajar en 'business'

El Audi Q2 emplea un motor de tres cilindros que gracias a la combinación con el cambio de doble embrague proporciona un comportamiento muy ágil en ciudad y carretera

El nuevo Audi Q2 es un modelo que llega para competir en el segmento de los todocamino pequeños, pero marcado por un carácter prémium. Un vehículo muy interesante en el mercado porque, pese al gran aluvión de este tipo de vehículos, son muy pocos los que combinan este tamaño más reducido (mide 4,19 metros) y ese carácter prémium. De hecho, diría que solo hay un vehículo que compite en igualdad de condiciones con este Q2, el Mini Countryman. Ni Mercedes ni BMW, los dos grandes rivales de Audi, ofrecen un coche comparable con este Q2, que se posiciona un escalón por debajo del Q3.

Audi continúa explotando su filón de vehículos todocamino, que le está funcionando muy bien desde el lanzamiento de su primer modelo, el Q7. En los próximos dos meses, tendrá el Q8, un modelo basado en el Q7, pero con un estilo más deportivo, y algo más adelante tendrá un modelo 100% eléctrico. Será el primero de estas características en la marca de los cuatro aros. Este Q2 representa un concepto de coche muy interesante, pequeño, pensado básicamente para la ciudad y para hacer desplazamientos cortos por carretera, aunque por supuesto también se pueden hacer largos viajes con él. Pero no es su filosofía.

Está pensado para carretera porque, pese a ser un todocamino, ofrece pocas posibilidades para rodar fuera del asfalto por su escasa altura libre al suelo. Además, solo las versiones más potentes disponen de tracción a las cuatro ruedas, Quattro. Pero, dentro de este contexto, es un coche ideal para gente joven con un buen poder adquisitivo que quiera moverse con agilidad por el tráfico y marcar diferencias.

La gama del Audi Q2 está muy bien estructurada, en base a tres niveles de potencia, con 116, 150 y 190 caballos. Estos tres niveles se ofrecen tanto en diésel como en gasolina, pero lo que no se ofrecen son otras alternativas que poco a poco van llegando al mercado, como versiones de gas natural o de GLP o híbridas. Las variantes pequeñas, las de 116 CV, son más que suficientes si buscamos una conducción racional.

Lo que encontramos con el Q2 es un coche estéticamente muy chulo y llamativo, con un frontal imponente con la parrilla y los cuatro aros, y con faros con iluminación diurna. En su interior tenemos un acabado prémium, con un estilo similar al de sus hermanos mayores, con una pantalla en la consola central de siete pulgadas que opcionalmente es de 8,5 pulgadas. Lo mejor es que ofrece un buen equipamiento de serie, pero que tiene unas posibilidades como las de los mejores Audi si hablamos de opcionales.

Por ejemplo, ofrece el 'Audi virtual cockpit', con lo que se cambia el cuadro clásico de los dos relojes por una pantalla digital de 12,3 pulgadas configurable. Con ello, el puesto de conducción gana muchos enteros, pero por esta opción tendremos que pagar 1.500 euros, sin duda un precio caro. En cuanto a su equipamiento tecnológico, también es destacable que ofrece todo lo que se puede poner a un coche, elementos como control de crucero adaptativo, asistente de atascos o de cambio de carril, cambio de luces automático, lector de señales o el sistema 'presense' con detección de peatones. Todos ellos elementos muy interesantes, sin duda, integrados en el paquete de asistentes, que cuesta otros 1.500 euros.

El 'virtual cockpit' del Audi Q2.
El 'virtual cockpit' del Audi Q2.

Bueno, pero caro

El Q2 es una buena opción, pero que también resulta cara, como todos los modelos de las marcas prémium. La versión que hemos probado en esta ocasión es la de acceso en cuanto a motorización, con un motor de gasolina de 116 caballos. Esta versión parte de los 25.000 euros con el cambio manual. En el caso de nuestra unidad de pruebas, tenía un equipamiento mucho más completo, incluyendo el cambio S-Tronic de doble embrague. Este cambio cuenta con levas en el volante para permitir un uso seudomanual. Estas levas son pequeñas y van solidarias con el volante, por lo que no se prestan para una conducción muy deportiva. Aunque la verdad es que en este modelo no tiene sentido buscar una conducción así. Es más un modelo para hacer desplazamientos de manera tranquila, disfrutar del confort, del silencio de su motor, de la suavidad de su funcionamiento y del completo equipamiento. Para ello, el motor tricilíndrico es más que suficiente y garantiza un consumo muy razonable. Y permite moverse con mucha agilidad en el tráfico urbano.

Si lo que está buscando es un coche elegante y vistoso, muy diferente al resto de coches del mercado y con unas grandes posibilidades de personalización, esta puede ser una buena alternativa. Sobre todo si no le importa gastar más dinero. Es el precio que hay que pagar por esa exclusividad que solo podemos tener dentro de este mercado con el Mini Countryman.

Ficha técnica

  • Motor: tres cilindros en línea.
  • Potencia máxima: 116 CV a 5.000 rpm.
  • Par máximo: 200 Nm desde 2.000 rpm.
  • Cilindrada: 999 cc.
  • Combustible: gasolina.
  • Velocidad máxima: 197 km/h.
  • Aceleración de 0 a 100 km/h: 10,3 segundos.
  • Tracción: delantera.
  • Consumos homologados (urbano/extraurbano/ mixto): 6.0/ 4,9/ 5,3 litros.
  • Dimensiones (longitud/anchura/altura): 4,19 x 1,79 x 1,50.
  • Capacidad maletero: 405 litros.
  • Peso en vacío: 1.315 kg.
  • Precio: 31.500 euros.
Motor

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