ESTRENA UN MOTOR 4 CILINDROS CON TURBO

Al volante del nuevo Porsche 718 Boxster

Se ofrece con potencias de 300 o 350 caballos, con cambio manual o PDK de doble embrague y ya está disponible desde 60.371 euros

Porsche lanza al mercado un nuevo Boxster, la tercera generación de un modelo que nació en el año 1996 y que para celebrar ese vigésimo aniversario retoma en su denominación el de un clásico de Porsche, el del 718. El descapotable de motor central alemán estrena una nueva tecnología, un motor de cuatro cilindros con turbo, lo que le permite aumentar en 35 CV su potencia en cada una de las versiones y reducir al mismo tiempo su consumo en un 13% respecto a su antecesor.

El nuevo Boxster incluye muchos cambios respecto al modelo original, que se lanzó al mercado en el año 1996, tanto en su estética como en su aspecto mecánico y en su dinamismo. En el primer caso, la evolución de las líneas exteriores ha pasado de unas formas más redondeadas a otras cada vez más rectilíneas. Esto contribuye a darle un aspecto más robusto, más asentado sobre el asfalto y más dinámico. A esto también ayuda su mayor anchura.

El otro cambio importante lo encontramos en su gama de motores. Y es que los propulsores de seis cilindros de las primeras generaciones del Boxster han dejado su lugar a unos nuevos motores de cuatro cilindros con turbocompresor. Eso sí, de cuatro cilindros pero en configuración bóxer o de cilindros opuestos, como los legendarios motores de gasolina de Porsche.

Puesto de conducción
Puesto de conducción

En realidad este nuevo propulsor, de 2.0 litros de cilindrada en el caso del Boxster básico, se consigue básicamente quitando los dos cilindros más alejados del volante motor de un grupo motriz de seis cilindros de los estrenados en el nuevo Porsche 911. Y para conseguir que pese a la eliminación de estos dos cilindros tenga la potencia necesaria para un vehículo de la marca de Stuttgart, se recurre a un turbocompresor. Con ello, el peso se reduce en unos 30 kilos frente al de 6 cilindros y no se pierde en respuesta al acelerador.

Las normas anticontaminación, cada vez más estrictas, hacen que poco a poco los fabricantes tengan que reducir la cilindrada de sus motores y para conseguir la potencia adecuada se emplear turbos. Y en esta situación están hasta los fabricantes de modelos deportivos, como es el caso de Porsche o de Ferrari, obligados a reducir cilindros para reducir fricciones.

Pero la presencia de un motor sobrealimentado con turbo, por primera vez en la historia del Boxster, hace que el sistema de refrigeración haya experimentado numerosos cambios. Estos se aprecian por un lado a nivel estético, con entradas de aire más grandes, sobre todo en los laterales por detrás de las puertas.

Mando de apertura de la capota
Mando de apertura de la capota

También ha hecho necesario montar nuevos refrigeradores sobre el motor. Y es que llevar un motor turboalimentado en posición central trasera es la peor situación para conseguir una buena refrigeración del mismo. Para solucionarlo se emplea un sistema de refrigeración del aire de admisión y a su vez dos radiadores aire/agua situados por encima del motor y a ambos lados para enfriar el agua del primero. Un sistema muy complicado, realmente, pero que funciona muy bien como hemos podido comprobar en esta primera toma de contacto con el Boxster.     

De 0 a 100 en 4,7 segundos

El nuevo Porsche 718 se ofrece en dos variantes de motor con diferentes potencias. La versión de acceso es el 718 Boxster, con un motor de 2.0 litros con turbo y 300 caballos. Eso unido a su peso muy ligero, de solo 1.335 kilos en el caso del 718 Boxster, hace que sus prestaciones sean las de un buen deportivo, con una aceleración de 0 a 100 km/h en solo 4,7 segundos o una velocidad de 275 km/h.

En cuanto a la otra variante de motor disponible, es la Boxster S e incorpora un motor de mayor cilindrada, 2,5 litros, pero con la misma configuración de cuatro cilindros bóxer y también con turbocompresor. En este caso la potencia aumenta hasta los 350 caballos, lo que permite una notable mejora en las prestaciones con una aceleración de 0 a 100 km/h en 4,2 segundos mientras que su velocidad máxima sube hasta los 285 km/h.

Alerón que se eleva con la velocidad
Alerón que se eleva con la velocidad

La primera toma de contacto con el nuevo modelo la pudimos hacer por carreteras próximas a la localidad portuguesa de Estoril. Era un recorrido corto y con bastante tráfico pese a lo cual pudimos sacar partido a ambas versiones y comprobar que el motor, pese a perder dos cilindros y emplear Turbo, funciona casi como un motor atmosférico.

La presencia de un turbo pequeño y con poca inercia hace que el tiempo de respuesta desde que pisamos con fuerza el acelerador hasta que el motor empieza a empujar es realmente mínimo. Según la marca son 0,3 segundos, pero en la práctica no se llega a apreciar que es un motor turboalimentado.         

Las sensaciones de conducción que transmite son las de un gran vehículo deportivo por esa combinación de un motor muy potente que ofrece su par máximo hasta las 4.500 vueltas, junto a un chasis muy ligero y bien desarrollado. Todo ello hace que este modelo sea casi imparable en una carretera virada.

Pero para los que buscan aún más, en Porsche se ofrecen dos alternativas opcionales en la suspensión. Sobre la variante básica se puede contar con la suspensión activa, en la que se rebaja en 10 mm la altura de la carrocería y que ofrece dos programas de conducción, uno más confortable y otro más deportivo.

En cuanto a la otra opción, es la suspensión deportiva activa, en cuyo caso se rebaja la altura del coche en 20 mm. Esta opción permite un comportamiento aún más deportivo, en el que se pierde algo de confort, y que solo está disponible para el Boxster S.

Y también para los que buscan unas prestaciones más radicales, se ofrece el Sport Response. Presionando el botón correspondiente se consiguen las máximas prestaciones durante un periodo limitado. Es ideal cuando se quiere hacer un adelantamiento o algo parecido y su funcionamiento dura solo 20 segundos. Eso sí, se puede utilizar tantas veces como sea necesario.

Con este modo activado no es que tengamos más potencia o más par disponibles, sino que todo se activa para que los cambios se hagan más rápido, para que el acelerador actúe con más rapidez, pero sin variar la cifra de potencia. Este modo solo está disponible con el cambio PDK de doble embrague.     

Máxima conectividad
Máxima conectividad

Otra novedad interesante en el nuevo 718 es que incorpora un nuevo selector para elegir los modos de conducción. Va situado en el volante, como un apéndice en el lado derecho y permite cuatro modos de conducción. Este botón va situado en una posición en la que al menos yo no veía muy bien el modo de conducción seleccionado, aunque supongo que habituado al coche será muy rápido en su manejo. El punto de partida es el Normal, y por encima encontramos un modo Sport, otro Sport+ más radical y por encima el modo individual en el que cada conductor configura diferentes sistemas del coche a su gusto.

El nuevo Boxster también ha mejorado mucho en conectividad, tanto en las conexiones con el exterior como en las interconexiones entre el coche y el propio conductor a través de su Smartphone. Para ello cuenta con el Apple Car Play y con el sistema Porsche car connect. Con ello, el conductor tiene a su disposición el sistema Siri, información del tráfico en tiempo real, Gooogle Earth o Street View.    

Las primeras entregas del Boxster serán en la segunda semana del mes de mayo. Hay dos versiones, el Boxster de 300 CV y el Boxster S de 350 caballos y dos opciones de cambio, el manual de seis marchas o el automático de doble embrague, el conocido PDK de 7 marchas. En cuanto a los precios recomendados son los siguientes:

Porsche Boxster 300 CV Manual, 60.371 euros

Porsche Boxster 300 CV PDK, 61.048 euros

Porsche Boxster S 350 CV Manual, 74.263 euros

Porsche Boxster S 350 CV PDK, 77.368 euros
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