OCTO, EMPRESA LIDER CON 3,2 MILLONES DE VEHÍCULOS

Llega el 'gran hermano' de la automoción

El sector está inmerso en la llegada del 'big data'. La instalación en los coches de equipos capaces de enviar datos de circulación tendría un resultado muy positivo en muchos aspectos

Foto: EFE/J.C. CARDENAS
EFE/J.C. CARDENAS

El sector de automoción está inmerso en la llegada del big data. La instalación en los coches de equipos capaces de enviar datos de circulación a grandes centrales de recepción tendría un resultado muy positivo en muchos aspectos. Desde los seguros a la gestión del tráfico, pasando por la información del uso de infraestructuras o el posible cobro de peajes y costes por uso de las carreteras, el e-call o la interconexión entre vehículos. A cambio perderíamos privacidad.

La telemetría comenzó a utilizarse en competición para analizar diferentes datos y comportamientos de un vehículo en carrera y en pruebas de resistencia. Y después empezó a usarse en los años noventa para localizar coches robados.

Requiere una gran infraestructura de proceso y análisis de datos. Imaginen que se instalaran equipos de envío de datos para 25 millones de coches en toda España o para los más de mil millones de coches que en la actualidad ruedan por todo el mundo. Y que cada media hora desde cada coche se mandaran datos de posición, de velocidad, de consumo y demás.  La acumulación de datos seria inasumible por ninguna empresa ni organismo.

Pero tendría una gran cantidad de ventajas para el usuario. Y la primera de todas ellas para el cálculo del seguro. Cuando una persona contrata una póliza de seguro para un coche, la compañía aplica unos valores estándar.  Un valor medio de kilometraje, de riesgos y demás.

Si el coche llevara instalado un equipo de estos de envío de datos, la compañía sabría exactamente la utilización del coche, si se usa de día o de noche, si se conduce mucho o poco por ciudad. Incluso si se toman muchos riesgos o hasta si se cumplen las normas de tráfico. Pero sobre todo los kilómetros que se hacen con el coche. En base a todas estas circunstancias, el precio de la póliza se adaptaría al uso real del coche.

De esta forma se evitaría lo que ocurre ahora que pagan justos por pecadores. Y es que todos pagamos un precio más alto de nuestro seguro porque algunos sufren muchos accidentes por tomar demasiados riesgos, o porque otros hacen fraude con el seguro.

Esto haría que el conductor tuviera más cuidado en su utilización, que evitara más los riesgos. Incluso, al estar controlado el kilometraje, podría hacer que un conductor decidiera usar menos su coche para con ello ahorrar en el seguro, para no pasarse de kilometraje. Y esto repercutiría también en su bolsillo por el ahorro de carburante y demás. Con todo ello este sistema permitiría una mejor relación entre la compañía aseguradora y el cliente asegurado. 

Otro aspecto importante es que con este tipo de equipos en los coches y gestionados por una central de datos, cualquier coche podría ser detectado en todo momento por un robo o por un accidente o por cualquier otra circunstancia.

También es un sistema perfecto para gestionar de manera muy eficiente el uso de los vehículos de una flota de coches de una empresa. Con estos equipos se pueden analizar los desplazamientos y optimizar al máximo su gestión, ahorrar duplicidades en los recorridos, analizar los mejores horarios para hacerlos en función del tráfico y demás. 

La empresa líder en el tratamiento de este tipo de datos en Europa es Octo, que gestiona los datos de coches que llevan instalados estos aparatos.  Está operativa desde el año 2002. Los clientes de Octo que llevan instalado este sistema cuentan con el e-call operativo desde el año 2005. Este sistema de llamada de urgencia tras un accidente permitiría salvar muchas vidas humanas pero no se va a hacer obligatorio hasta 2018 en Europa.

Octo es el mayor proveedor europeo de Seguros Telemáticos, con un crecimiento de 5.000 nuevas instalaciones al día. La compañía graba, procesa y almacena más de 150.000 datos por minuto. Cuenta con 141 socios, entre compañías aseguradores, de renting y fabricantes de automóviles, para los que se analizan más de 152.000 millones de datos cada año. El parque de vehículos gestionado por Octo es en estos momentos de 3,2 millones de vehículos en Europa, pero las previsión que hace la compañía apunta a los 18 millones de vehículos en 2019.  

Un aspecto muy importante para este sistema de análisis de datos es el estudio de accidentes de tráfico. La compañía ha analizado datos de más de 400.000 siniestros, aportando a las aseguradoras interesantes datos de cómo se produjo realmente el accidente.  

¿Cuál es el coste de un servicio como este? David de Sanctis, máximo responsable de Octo en España, señala a El Confidencial que en estos momentos el coste por vehículo es de entre 40 y 70 euros cada año. Pero esta cifra bajará en 2016 con las nuevas tecnologías a unos 30 euros por coche y año.

El sector del seguro es el más interesado en la instalación de este tipo de dispositivos. Según explica De Sanctis, este tipo de seguimiento permitirá eliminar la discriminación por edad del conductor, porque ya se hará únicamente en función del uso y de su propia siniestralidad. También permitirá que se evite de manera definitiva el fraude del seguro.

El renting es otro de los sectores más interesados en su implementación, ya que permite analizar exactamente cómo se utiliza el coche de la empresa. Por ello, Leaseplan, empresa líder del sector en España y en Europa, es  la que tiene el proyecto más maduro de “telemetrizar” sus vehículos.

Este es el primer paso hacia el “big data” telemático de la automoción. En estos momentos, Octo maneja los datos de unos 150.000 vehículos en España y más de 3,2 millones en Europa. Estos automóviles hacen una media de 15.000 kilómetros por año, lo que permite hacerse una idea del volumen de datos gestionado. En estos momentos hay proyectos muy avanzados de utilización de esta tecnología en Singapur, en varias ciudades holandesas y en Estocolmo. 

Mejoras en todos los campos

La telemetría en el automóvil es importante para los conductores, para los seguros o para las empresas de renting y de gestión de flotas, pero lo es igualmente para los gobiernos, aunque todavía no han mostrado un claro interés por ponerlo en marcha.

Imaginemos, por ejemplo, que una buena parte de los coches tuviera  instalado este sistema de telemetría en una ciudad como Madrid. Con ello sería muy fácil poner en marcha medidas urgentes de limitación de circulación en el centro de la ciudad en caso de un aumento brusco de la contaminación. Ya no se haría por matrículas pares o impares, un método muy poco eficiente.

Gracias a estos equipos se podría decidir qué coches pasan y cuáles no, y el navegador del coche nos indicaría donde poder aparcar en nuestro  caso concreto, y lo más cerca de nuestro destino pero sin superar una zona prohibida. La discriminación se podría hacer por su utilización, por nivel de contaminación, por el recorrido, etcétera. Se podrían analizar muchos parámetros diferentes para buscar el resultado óptimo.

Otro aspecto importante sería la gestión de infraestructuras. Cada año el ministerio de Fomento decide en qué carreteras hacer más inversiones, en cuales menos. Esto se hace teóricamente en función del tráfico. Con este sistema se podría tener datos reales y exactos de vehículos que circulan por ese tramo en función de los días de la semana, de las horas e incluso también por tipo de vehículo. Y no con las estimaciones que se manejan en la actualidad, o con los costosos informes actuales.

También sería ideal para la gestión de las flotas de autobuses y vehículos de transporte público en general. Ahora se establecen unos horarios para estos vehículos en función del tráfico previsto, pero con estos equipos se podría gestionar su correcto funcionamiento en tiempo real en base a los datos de cada momento.  

Otra ventaja de su utilización mayoritaria sería el permitir que los impuestos que se pagan por el automóvil fueran más ecuánimes. Todos los coches pagan en cada municipio un Impuesto de Circulación. El coste del mismo no está en función del uso real del vehículo sino solo de la potencia. No es justo que un coche que solo hace 100 kilómetros al año, por ejemplo, pague el mismo impuesto por uso de las infraestructuras que uno que recorre 100.000 kilómetros.

Los coches interconectados entre sí y con las infraestructuras y el coche autónomo marcan el futuro de la automoción a corto plazo. Y en todos estos casos estos sistemas de envío de datos desde los vehículos son el primer paso y hacen posible su implementación en un breve plazo de tiempo.    

Pero este sistema también cuenta con desventajas. La más importante de todas es que al estar permanentemente conectados con una base de datos a la que nuestro coche va enviando nuestros datos de posición, estaríamos siempre controlados. Sería, por ello, el 'gran hermano' de la automoción, y eso, si no se controla muy bien, no gustaría a casi nadie.    
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